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Copa de la UEFA

Vicente vuelve a lo grande

El Valencia mereció una mayor renta de goles frente al Celtic

El Valencia mereció mucha más renta. Fue muy superior al Celtic, pero se quedó corto en la ventaja, pues ya se sabe que los escoceses se hacen muy fuertes en su estadio, en la vuelta del día 6 de diciembre en Glasgow. Después de un largo periodo a remojo en el banquillo, volvió Vicente y lo hizo a lo grande, con un gol digno de su talento. Un gol con un fuerte carácter simbólico, pues vino de los pies del sustituto del Kily González, descartado por indisciplina por el entrenador Rafa Benítez. El técnico, pues, sale reforzado de esta crisis, mientras Vicente reclama más protagonismo en el equipo. El Celtic, por su parte, dio una pobre impresión, muy metido atrás y sin capacidad para salir de la cueva, pero se fue con un resultado de su agrado.

VALENCIA 1
CELTIC GLASGOW 0


VALENCIA

Ca& ntilde;izares; Curro Torres, Ayala (Djukic, m. 44), Pellegrino, Carboni; Angulo, Albelda, Aimar (Salva, m. 84), Vicente; S& aacute;nchez (Mista, m. 64) y Carew.

CELTIC GLASGOW
Douglas; Mjalby, Balde, Crainey; Moravclik (Petta, m. 57), Lambert, McNamara, Petrov, Lennon; Hartson, (Sylla, m. 80) y Larsson.

El Valencia mereció mucha más renta. Fue muy superior al Celtic, pero se quedó corto en la ventaja, pues ya se sabe que los escoceses se hacen muy fuertes en su estadio, en la vuelta del día 6 de diciembre en Glasgow. Después de un largo periodo a remojo en el banquillo, volvió Vicente y lo hizo a lo grande, con un gol digno de su talento. Un gol con un fuerte carácter simbólico, pues vino de los pies del sustituto del Kily González, descartado por indisciplina por el entrenador Rafa Benítez. El técnico, pues, sale reforzado de esta crisis, mientras Vicente reclama más protagonismo en el equipo. El Celtic, por su parte, dio una pobre impresión, muy metido atrás y sin capacidad para salir de la cueva, pero se fue con un resultado de su agrado.

El Valencia jugó tuerto durante un buen periodo del encuentro. Sólo tuvo salida por la izquierda, con el reaparecido Vicente y, sobre todo, con Carboni, que subió la banda con delectación. Hay que ver qué estado físico conserva el italiano, a los 37 años.

Por la banda derecha, en cambio, Angulo está inmerso en una desconfianza en sus posibilidades. De ahí que tienda a esconderse y a encerrarse, restando a su equipo opciones de penetración. No se sabe qué pretendía Benítez con su alineación. Rufete, en el banquillo, tampoco debió entenderlo.

En cuanto al argentino Aimar, empezó con mucha chispa, pero entró en un cortocircuito a medida que avanzaba el primer tiempo. Eso sí, renació el argentino en el segundo tiempo y el equipo valencianista llegó con más claridad. El Celtic se encerró completamente en su caparazón y el Valencia no encontró la manera precisa de agrietarlo en la primera parte. Le faltó desborde al grupo de Benítez. Y le faltó gol. Sobre todo gol. El técnico madrileño probó ayer con Carew en perjuicio de Salva, pero el noruego tampoco fue la solución, si bien mejoró en el segundo periodo. Pero sigue tan carente de recursos técnicos como en el pasado ejercicio.

El Celtic, por su lado, avisó de que dispone de un delantero habilísimo, el sueco Larsson, que metió un precioso pase en diagonal que le rompió el espinazo a la experimentada zaga local. El pase dejó solo a Petrov ante el reaparecido Cañizares, pero el búlgaro hizo un control horroroso. El campeón escocés también evidenció que su defensa, sobre todo en su parte central, es una auténtica ruina. El Celtic no se anduvo con chiquitas y se defendió con todos sus hombres, confiando en la fortaleza que tiene en su estadio. Allí donde han perdido ya este año el Juventus y el Oporto, lo pasará muy mal el Valencia, que deberá sobreponerse a la avalancha física de los católicos escoceses.

El equipo de Benítez entró en la segunda parte con un fútbol muy académico: moviendo el balón con rapidez y criterio de un lado para otro, dejando al Celtic a la altura del betún. Pero... ya se sabe: la falta de gol. El público entendió el despliegue de sus jugadores y apretó los dientes con ellos. Así que, por fin, el fútbol se puso de parte de quien mejor lo trataba y, en una jugada de estrategia, Carboni engañó a toda la zaga escocesa, que esperaba un centro a la olla. El italiano amagó el centro y le dio el balón fuera del área a Vicente, que disparó de rosca y colocado. Gol. El interior zurdo valenciano explotó de alegría y se abalanzó sobre la grada para celebrar que había vuelto. Buenas noticias para Camacho. Las ocasiones de gol se sucedieron, pero a Carew le dio la espalda la fortuna. De lo contrario, la eliminatoria ya estaría sentenciada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 2001