Los presupuestos vascos no dependen del juego de mayorías. Se van a resolver en los despachos, concretamente en el del presidente del Parlamento, Juan María Atutxa. Dispone de tiempo hasta mañana para decidir el sistema de votación de las enmiendas a la totalidad. Si el viernes hay una votación única para la devolución de las cuentas, los 39 escaños del PP, PSE y Batasuna las mandarán de vuelta al Ejecutivo. Si como piden PNV, EA e IU, con 36 asientos, las enmiendas a la totalidad se votan por separado, el lehendakari Juan José Ibarretxe tendrá presupuestos para 2002.
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Es una de esas decisiones que trazan una raya entre amigos y enemigos, y para la que el presidente del Parlamento vasco se va a tomar poco más de 24 horas. Casi un callejón sin salida.
Si Atutxa, ex consejero de Interior y miembro del PNV, se guía de los usos y costumbres parlamentarios de los últimos diez años, y aplica el reglamento sin interpretaciones de ningún tipo, las tres enmiendas a la totalidad de Batasuna, PP y PSE se votarán de forma conjunta después del debate previsto para el viernes. En ese caso la oposición unirá sus fuerzas para devolver las cuentas al Ejecutivo, y el presidente de la Cámara lo sabe. Como tampoco ignora que la devolución significa prorrogar los presupuestos de 2000, pactados con HB, además de dejar al Gobierno vasco sin su principal herramienta política para el próximo ejercicio. Es decir, devolverle a la realidad y bajar a sus miembros desde la euforia de los buenos resultados electorales del pasado 13 de mayo hasta la cruel realidad de la minoría parlamentaria.
Favorecer al Gobierno
La otra opción es favorecer directamente a los partidos del Gobierno, quienes ayer le pidieron que cada enmienda se vote por separado. Batasuna, el PP y el PSE han anunciado que en ese caso votarán su propia enmienda. Pero para alterar la tradición de la última década, Atutxa tiene que vestir muy bien la decisión. Aunque hay precedentes de votaciones de ese tipo, 'en 1985 y 1986' según sus asesores, sabe que la crispación entre partidos volvería a los niveles de la pasada legislatura. Eso sí, el Gabinete de Ibarretxe tendría presupuestos.
En medios próximos al presidente del Parlamento no se descarta una decisión intermedia, sobre todo después de cómo resolvió la crisis que generó la elección de miembros de las comisiones. Entonces Atutxa impuso a los partidos del Gobierno y de la oposición el mismo número de representantes. El problema es que en esta ocasión sólo dispone de tiempo hasta el jueves ya que el pleno se celebrará el viernes. Y además va a tomar la decisión condicionado por las presiones a las que le están sometiendo desde las dos partes.
El propio lehendakari evocó el lunes las posibilidades del reglamento del Parlamento para ordenar el debate de manera diferente a la tradicional. Ibarretxe dejó caer que el presidente del Gobierno, José María Aznar, tendrá que explicar por qué vota con Batasuna para tumbar los presupuestos vascos, 'pudiendo no hacerlo'.
Poco democrático
'Están rozando los límites de la democracia', declaró ayer el portavoz del PP, Leopoldo Barreda, refiriéndose a los partidos del Ejecutivo vasco. 'No se pueden cambiar las reglas del juego cuando no les favorecen'. Los socialistas hicieron un análisis similar: 'La impotencia y la angustia ha llevado a los partidos del Gobierno a buscar interpretaciones para salvar los presupuestos', declaró Rodolfo Ares.
El portavoz de Batasuna, Antton Morcillo, que en esta batalla mantiene un criterio parecido, dejó en evidencia 'el absurdo de que un gobierno en minoría pueda sacar adelante unos presupuestos'.
Joseba Egibar, del PNV les respondió: 'Que se retraten. Si quieren votar juntos que lo hagan, pero a la enmienda de uno de ellos, no a una genérica que pide la devolución'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2001