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Informes oficiales denuncian casos de 'apartheid' en Inglaterra

Negros y asiáticos, sometidos a segregación racial en algunas ciudades

El 'casi sistema de apartheid' que se aplica de hecho en el Reino Unido es el responsable de los disturbios raciales que se vivieron en el norte de Inglaterra este verano. Ésa es una de las escalofriantes conclusiones a las que llega uno de los tres informes publicados ayer sobre las causas que provocaron los disturbios. Los británicos descubren ahora que el país integrador que creían tener es un sistema basado en la segregación.

Blancos, negros y asiáticos viven en mundos diferentes. El informe principal ha sido elaborado a petición del Ministerio del Interior por una comisión especial encabezada por Ted Cantle, un experto en política local que ha trabajado en varios ayuntamientos ingleses.

La comisión Cantle ha visitado las tres ciudades donde se vivieron los mayores disturbios del verano pasado (Oldham, Burnley y Bradford) y también en Soithall, Birmingham, Leicester y la comunidad negra de Sheffield. Oldham y Burnley publicaron ayer también los informes encargados por sus autoridades locales.

'Si constatar la segregación física de las casas y las zonas del centro no ha sido una gran sorpresa, el equipo quedó particularmente afectado por la profunda polarización de nuestras ciudades', arranca el informe Cantle.

'El alcance con que esa separación física se mezcla con otros muchos aspectos de nuestra vida cotidiana es muy evidente. Acuerdos de separación educacional, asociaciones de comunidades y voluntarios, empleo, culto religioso, idioma, redes sociales y culturales, todo eso significa que muchas comunidades actúan sobre la base de parámetros de vidas paralelas', dice el texto.

Los expertos concluyen que la separación de hecho en que viven las comunidades raciales debe acabar y ese es un problema que tiene bases sociales y económicas, pero también culturales. Critica tanto a las autoridades locales como al Gobierno y desaconseja la política del primer ministro, Tony Blair, de promover más escuelas religiosas. Denuncia que las barreras raciales son utilizadas por los extremistas y eleva más de 67 recomendaciones en materia de vivienda, educación, juventud, instalaciones de ocio y otros aspectos sociales.

El informe reclama la apertura de un amplio 'debate honesto' sobre el llamado multiculturalismo y la promoción de un concepto de ciudadanía más comprensible. Toca así un punto particularmente sensible que divide estos días a los británicos. El ministro del Interior, David Blunkett, ha reclamado que los inmigrantes se 'britanicen' y prepara una ley en la que se exigirá estudiar inglés para residir en el país. La izquierda y las asociaciones de inmigrantes se han lanzado a la caza del ministro, al que acusan de convertir en culpables a las víctimas de la segregación racial y de minusvalorar los problemas económicos y sociales que rodean a los jóvenes asiáticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2001