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Los precios se disparan en la zona euro el primer mes de la moneda

La Comisión rechaza que el alza del IPC al 2,5% se deba al redondeo

El Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea insisten en que la llegada del euro a los bolsillos de los ciudadanos y los consiguientes redondeos de precios tienen un efecto muy limitado sobre la inflación, pero los hechos parecen indicar lo contrario. En enero, el índice de precios se disparó al 2,5%, cuatro décimas más que el mes anterior, según las previsiones de la oficina estadística europea (Eurostat). La cifra abre una brecha respecto al objetivo de inflación del 2% fijado por el BCE.

Se trata del primer incremento mensual de la inflación en la eurozona desde mayo pasado, cuando se situó en el 3,4% para ir reduciéndose mes a mes hasta el 2,1% de diciembre. El negativo dato de enero 'no puede tomarse necesariamente como la prueba de un efecto de la introducción del euro', explicó ayer la Comisión Europea. 'Hay buenas razones para pensar que el paso al euro no tendrá a corto plazo un efecto significativo sobre los precios', auguró la semana pasada ante el Parlamento Europeo el presidente del BCE, Wim Duisenberg.

Pero mientras oficialmente se mantienen estas tesis, las asociaciones de consumidores defienden lo contrario y las cifras les avalan. En diciembre de 2000, por ejemplo, la inflación era del 2,4% y en enero de 2001 se mantuvo en el mismo nivel, lo que descarta que los habituales ajustes de precios a comienzos de año tengan una incidencia tan fuerte como la registrada este año.

El portavoz de Asuntos Económicos del Ejecutivo comunitario se defendió señalando que aún es pronto 'para sacar conclusiones', pero en todo caso al menos cuatro de cada diez factores que han influido en el alza del IPC no guardan relación alguna con el euro, con lo que implícitamente también admitió un efecto de peso en la introducción de la moneda única.

Según ese portavoz, los factores con más influencia en el alza de precios han podido recaer en los ajustes del coste de tarifas públicas, frutas, alimentos en general, productos energéticos, servicios sanitarios o transporte.

Bruselas sostiene que semejante incremento de precios, en medio del 'importante cambio estructural' que ha supuesto la llegada del euro, será sólo pasajero, porque los expertos aseguran que, a finales de este semestre, la inflación estará ya por debajo del 2% para situarse entre el 1,5% y el 1,7%. Entretanto, lo ocurrido ahora avala la tesis de Duisenberg de que los tipos de interés fijados ahora en el 3,25% son adecuados y, por tanto, hoy sí que parece totalmente descartada una rebaja en la reunión especial que mantendrá el BCE en Maastricht (Holanda) la semana que viene.

Vuelta al 2%

Pese a todo, Bruselas insiste con rotundidad en que, en la próxima primavera, la eurozona tendrá una inflación que cumplirá sobradamente con ese objetivo del BCE de tener un IPC por debajo del 2%, aunque también pone de relieve que varios países, como Holanda, Portugal, Irlanda o España, tendrán que hacer importantes esfuerzos.

En cuanto al euro, a un mes de su puesta en circulación, el 95% de las operaciones comerciales en metálico en la zona se hacen ya utilizando la nueva divisa, informa Sandro Pozzi. En países como Alemania u Holanda los marcos y los florines forman parte de la historia porque ya no son de curso legal. La única pega que ponen los consumidores es que la llegada del euro está trayendo un aumento en los precios.

El entusiasmo de los ciudadanos por el euro ha sido 'abrumador', según la Comisión Europea. 'En 31 días, el euro ha cogido firmemente su plaza como moneda corriente en la vida de más de 300 millones de europeos. De hecho, a la gente sólo le han bastado unos pocos días para reemplazar sus monedas nacionales con los nuevos billetes y monedas de euros', explica la Comisión en un comunicado difundido ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002