La reunión de diez horas que celebró el Comité Federal del PSOE, el máximo órgano entre congresos, acordó, por iniciativa del propio José Luis Rodríguez Zapatero, dar un severo toque de atención al Gobierno 'ineficaz e intolerante' que preside José María Aznar. No obstante, Zapatero convenció, al menos aparentemente, a los dirigentes socialistas para que mantengan la confianza en su estrategia de oposición con el compromiso de que la transformará en 'triunfos electorales'. La reunión puso de relieve que la gran mayoría de los asistentes -con especial insistencia los guerristas e Izquierda Socialista- preferirían no ampliar los pactos con el PP porque la derecha los utiliza en beneficio propio; pero, al menos de momento, el PSOE no va a replantear su política de acuerdos.
Los pactos de Estado firmados hasta la fecha, el de la justicia y el antiterrorista, se mantendrán, e incluso podrían ampliarse a dos más, el local y el de la inmigración. Eso sí, de proseguir la actitud de la derecha, que en la renovación de cargos del Tribunal Supremo se apropió 'de manera sectaria' de todas las plazas vacantes, los socialistas revisarían su política de diálogo.
En todo caso, ya en el ecuador de la legislatura, el PSOE anuncia que va a extremar sus exigencias. 'Seremos radicales' en el cumplimiento de los acuerdos, anunció Zapatero, que pone duras condiciones para la firma del Pacto Local.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002