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Crónica:La jornada de Liga | FÚTBOL

El Betis juega a ráfagas

Merecido empate del Villarreal ante un rival que ofreció dos caras

Una de las sensaciones de la Liga, el Betis, mostró parte de su repertorio en El Madrigal, donde el Villarreal, acechado por el descenso, le puso mucho coraje al asunto, hasta el punto de poner en serios aprietos al conjunto de Juande Ramos, que continúa invicto en la segunda vuelta y con sus opciones al título intactas.

Tuvo que encontrarse el Betis con un gol en contra para poner en marcha su maquinaria ofensiva. Hasta que Amor remató un excelente contragolpe del Villarreal, el Betis tuvo un aspecto conformista y ramplón, un tanto apocado. Esto lo aprovechó el Villarreal para apropiarse de la pelota y marcar la velocidad del juego. El Betis se encomendó a las esporádicas apariciones de Denilson y Joaquín, las principales amenazas para el Villarreal, que, sin alardes, manejó a su antojo la primera parte.

VILLARREAL 1| BETIS 1

Villarreal: López Vallejo; Xavi Roca, Ballesteros, Quique Álvarez, Galván; Calleja, Galca, Amor, Cagna (Gracia, m. 82); Víctor y Pizzi (Craioveanu, m. 71). Betis: Prats; Filipescu, Juanito, Rivas, Luis Fernández; Joaquín, Ito, Benjamín, Denilson (Mingo, m. 77); Capi; y Dani (Amato, m. 63). Goles: 1-0. M. 20. Amor resuelve con la zurda y al primer toque un contragolpe rápido y efectivo de su equipo. 1-1. M. 36. Dani remata con la derecha un centro de Denilson. Árbitro: Losantos. Amonestó a Benjamín, Galván, Filipescu, Calleja, Ballesteros y Craioveanu. Unos 15.000 espectadores en El Madrigal.

Sin el fino interior derecho Jorge López, lesionado, el Villarreal volcó su juego en la banda izquierda, por donde Calleja tuvo mucha influencia en el juego ofensivo del conjunto castellonense. De su pierna izquierda nació el gol del Villarreal. Calleja envió la pelota a Pizzi, quien, de cabeza y de primeras, le metió un estupendo pase a Amor, que, viniendo desde atrás, culminó al primer toque y con la zurda el rápido contragolpe de su equipo.

Pero tiene el Betis un caudal ofensivo imponente. Con sus piezas engrasadas, el conjunto de Juande Ramos resulta temible. La mayoría de sus acciones ofensivas parten de sus extremos, Denilson (izquierda) y Joaquín (derecha), dos puñales capaces de desmantelar a la defensa más aguerrida. Con su repertorio de regates, recortes y centros, ambos jugadores causaron estragos en la defensa del Villarreal, que capeó el temporal con oficio durante gran parte de la primera parte. Hasta que Denilson puso la directa, se marchó por velocidad de todo aquél que le salió al paso, centro con la zurda y Dani, solo, batió ya dentro del área a López Vallejo.

El partido dio un vuelco en la segunda parte. Por momentos, el Villarreal pareció dimitir ante la superioridad del Betis, que jugó con más intensidad en todos los aspectos. El equipo de Víctor Muñoz pasó a jugar al contragolpe ante un Betis que actuó a ráfagas, a expensas de las acciones de Joaquín y Denilson, ayer tan geniales como irregulares.

El partido se rompió en los últimos 20 minutos. La entrada en el campo de Craioveanu por Pizzi aportó frescura al juego del Villarreal, que se encontró de sopetón con mayor número de recursos ofensivos. La presencia de Pizzi en el campo había sido un lastre, pues, aunque su aportación en el gol fue fundamental, la mayor parte del encuentro se mostró lento, lo que repercutió en el juego de su equipo. A Craioveanu se le unió Ballesteros en el último tramo del encuentro para poner en peligro al Betis, que anduvo a remolque. El equipo andaluz mostró dos caras opuestas. Tan pronto ofrecía su mejor versión como desaparecía del mapa, zarandeado por un Villarreal que exprimió sus recursos y logró, finalmente, un punto merecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002