El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Mohamed Benaissa, declaró ayer en Rabat que es necesario aclarar algunos puntos sobre el futuro de la relación entre Marruecos y España antes de considerar el regreso a Madrid del embajador marroquí llamado a consultas hace más de cinco meses, según informa la agencia Efe. Entre ambos países persisten aún, según Benaissa, 'algunas nubes'.
El jefe de la diplomacia marroquí desmentía así implícitamente la información publicada el martes pasado por EL PAÍS. Este diario informaba de que, tras los breves encuentros mantenidos por el presidente José María Aznar con el rey Mohamed VI y con el primer ministro Abderramán Yussufi, la reincorporación a su puesto del embajador Abdessalam Baraka era inminente.
'Primero', afirmó Benaissa en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo ruso, Igor Ivanov, el regreso del embajador 'no está confirmado'. 'Quiero decirle', prosiguió, 'que, a pesar de algunos esfuercitos que se están haciendo por ambas partes para ver un poco claro el futuro de las relaciones de España y Marruecos, yo creo que todavía hay unas cuantas nubes'.
'Tenemos que ver claros los puntos y los temas que tenemos que fijar y discutir antes de considerar la eventual vuelta del embajador de Marruecos a Madrid', concluyó el ministro, que respondió a la pregunta en castellano.
Abdesalam Baraka fue llamado a consultas el 27 de octubre por el rey Mohamed VI. Marruecos manifestó así su descontento por la postura de España sobre el Sáhara Occidental, por el trato dado por la prensa española a algunas instituciones marroquíes y por los reproches españoles al laxismo de las autoridades marroquíes con la emigración ilegal hacia España.
Esta tensión bilateral no ha impedido al monarca dirigirse el pasado domingo a Aznar para pedirle que, en tanto que presidente de la Unión Europea, intente detener los ataques israelíes contra el pueblo palestino y busque urgentemente una solución al conflicto de Oriente Próximo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002