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ISRAEL OCUPA LOS TERRITORIOS PALESTINOS

Los Quince aprueban el envío de una misión a Israel con Solana y Piqué para presionar a ambas partes

La UE se queda por el momento muy corta a la hora de dar una respuesta clara y sustancial a la crisis en Oriente Próximo. Más de tres horas de una reunión extraordinaria, cena incluida, concluyó anoche en Luxemburgo con la única decisión de enviar hoy por la mañana a Jerusalén a una delegación formada por el ministro español de Exteriores, Josep Piqué, y el Alto Representante, Javier Solana, para entrevistarse con delegaciones de las dos partes, israelí y palestina. Pero en la agenda de menos de un día, ceñida a Jerusalén, no figurará Yasir Arafat, ya que el primer ministro, Ariel Sharon, parecía no autorizarlo, según informó la radio israelí.

"Mañana estaremos en la zona", dijo Solana, probablemente consciente de las pocas "acciones concretas" que Piqué anunciaba al inicio de la reunión que se tomarían. En una rueda de prensa, a la que asistió también el presidente de la Comisión, Romano Prodi, los tres no dieron por hecho que Sharon desestimara la oferta de José María Aznar, actual presidente de la UE, para trasladarse inmediatamente a la región con intenciones de mediación.

El ministro dijo que una eventual visita del presidente del Gobierno español exigía garantías suficientes para poderse reunir con el líder palestino. Esas condiciones no se dieron, una vez que los israelíes le hayan dado políticamente con la puerta en las narices a Aznar y por ende desairando a toda la UE. "La posibilidad de ver a Arafat puede ser ciertamente lejana, pero hemos tomado un planteamiento pragmático", afirmó el ministro. "Hemos solicitado permiso para ver a todo el mundo", señaló Piqué confirmando de algún modo que los europeos reconocen que a partir de ahora hay que pedir el visto bueno. Y Solana remató: "En cualquier caso, independientemente de que se pueda ver o no al presidente Arafat, éste se siente satisfecho de que una misión de la UE vaya a la zona" con el fin de que los dos bandos se comprometan a cumplir la legalidad internacional.

Los Quince centran ahora toda su estrategia en la urgente necesidad de que las dos partes acepten en su totalidad las resoluciones 1397 y 1402 aprobadas por el Consejo de Seguridad, es decir, el reconocimiento de un Estado palestino, un alto el fuego inmediato, el fin de los actos terroristas y la retirada del Ejército hebreo de los territorios ocupados. "Que quede claro que la lucha contra los actos terroristas, que condenamos, no pueden confundirse con la destrucción de un Gobierno legítimo y que es la base de un futuro Estado palestino".

Francia, que fue quien sugirió la mediación directa de Aznar, fue ayer la más clarividente. Hubert Védrine, su ministro de Exteriores, dijo que los hechos prueban que los Quince deben hablar más fuerte y con una sola voz. Además Védrine apoyó la idea de enviar una comisión internacional de derechos humanos, así como una fuerza de interposición para hacer factible na solución política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002