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Reportaje:

La 'niña bonita' y el alcalde maduro

La primera semana del juicio por acoso sexual contra el regidor de Ponferrada desvela la angustia de Nevenka Fernández

Una tarde de noviembre de 2000, Nevenka Fernández cogía el teléfono en casa de unos amigos en Madrid. Los nervios que le produjo oír la voz de Ismael Álvarez, el político del PP al que cuatro meses más tarde denunciaría por acoso sexual, le hicieron reventar un vaso de agua entre sus manos. Con 1,72 de altura, Nevenka pesaba 38 kilos, fumaba sin parar y pasaba los días en cuclillas en un sofá, con los puños cerrados y los brazos cruzados. La medicación era excesiva.

Álvarez le achacó a la edil la subida de impuestos contestada en tres manifestaciones

El martes, en el estrado del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, en Burgos, la joven quiso, ya con 14 kilos más que entonces, cruzar su mirada con la del alcalde. "Mamá, no me mira, no se atreve a mirarme", decía. El político, sentado un metro más adelante, parecía ignorar todo lo que ocurría a sus espaldas.

Los concejales de Ponferrada del PP, que han acudido esta semana a testificar, quisieron calificar a Nevenka Fernández, a preguntas del fiscal, como la "niña bonita" del equipo de Gobierno, que había suscitado, sin duda, muchas envidias entre ediles "menos preparadas" pero "más antiguas" en el partido. Eran otros tiempos. El PP, con Ismael Álvarez a la cabeza, un abogado maduro, de 50 años, hijo de una lechera de Dehesas, había ganado por mayoría las municipales en la primavera de 1999, con 17.700 votos en una población de 62.000 habitantes.

Nevenka Fernández, de 24 años, del cercano pueblo de Villadepalos, que no había participado en la campaña electoral, iba a ser la concejal de Hacienda, con un presupuesto de 7.000 millones. Licenciada en Empresariales en el San Pablo-CEU y máster en Auditorías por la Universidad Complutense, parecía tenerlo todo.

"Por favor, no me digáis que soy guapa, eso no importa, yo quiero hacer las cosas bien", repetía. Tendría que tomar decisiones económicas y se le exigiría un criterio profesional que coincidiera con el del alcalde. Ella lo sabía, pero no siempre fue así.

La muerte de la esposa del alcalde despertó en Nevenka un sentimiento de pena. "El Ismael que yo conocía no era como me decían. Me decían que era un mafioso, que había hecho muchas cosas malas, mujeriego, bebedor, sinvergüenza", dijo ante el tribunal. "Mi error fue decirle que sentía algo".

Era diciembre de 1999. Tras semanas de relación sentimental, "la prepotencia, los modos y los gustos diferentes" les fueron separando. "Quise cortar, pero el no me dejaba, quería verme a todas horas, tocarme... No lo soportaba y él insistía, me engañaba, decía que quería ser mi amigo, y me engañaba, sólo quería estar conmigo. Me daba asco", relató.

Las encerronas en su despacho se sucedieron, igual que los viajes de trabajo que acababan de madrugada en una habitación de hotel, forzando él una situación que ella no deseaba, y que según la joven acabó en vejaciones de tipo sexual.

A la angustia que sufría y al silencio ante sus padres, se sumó el vacío de los ediles, las trampas en el trabajo, las descalificaciones. Rosario Velasco, portavoz municipal socialista, recordó esta semana cómo el alcalde lanzó un informe a la cara de la ex edil. "Es una mierda", le dijo.

La depresión de la joven era insostenible en otoño de 2000. Fue al psiquiatra, que le dijo que sus padecimientos se debían a haber sufrido lo que denominaba "acoso sexual".

El informe del médico forense de Burgos, José Amador Martínez, que declarará el viernes, dice que Nevenka es normal, inteligente, trabajadora y "escrupulosa en el cumplimiento de las normas sociales y morales", pese a que la defensa argumentó que se había querellado porque está desequilibrada.

El propio Ismael Álvarez dijo en el tribunal que el acosado era él. "Saber el porqué de la querella es difícil. Le he dado mil vueltas..., puede ser despecho, celos amorosos y profesionales, enfermedad, venganza. ¡Es tan increíble!", declaró.

Pero a Nevenka Fernández empezaron a pasarle cosas. Apartada de Hacienda, relegada a la presidencia del Instituto Municipal de Formación y Empleo, se le redujo el 50% del sueldo por su baja, pese a que un convenio garantiza el 100% a todos los trabajadores. En mayo, se le retiró la firma delegada.

El alcalde le achacó a Nevenka Fernández la subida del 41,66% del impuesto de bienes inmuebles y la reforma fiscal, contestadas en tres manifestaciones a las que acudieron más de 5.000 personas.

Perjuicio a los vecinos

Desde 1999, los impuestos sobre los vehículos han subido un 9%; las tasas, un 6%, y el agua un 21%. El actual equipo de Gobierno ha privatizado el servicio de recaudación de impuestos, la ORA, el agua, la recogida de basuras, el mantenimiento de los parques, los centros públicos... En algunos temas, Fernández había rechazado las subidas por innecesarias y perjudiciales para los vecinos.

El alcalde de Ponferrada tendrá que comparecer en más ocasiones ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. La Sala de lo Civil de Valladolid llamará a declarar a Ismael Álvarez por un recurso contencioso administrativo del PSOE por vulnerar los derechos fundamentales de los concejales y no dar información sobre decisiones del Ayuntamiento.

Otras querellas de los socialistas por prevaricación en la adjudicación de un gran parcela de 700.000 metros cuadrados, aguardan en el mismo tribunal.

El sustituto de Fernández en la Concejalía de Hacienda, Luis Antonio Moreno, que carece de estudios superiores, fue rescatado de los últimos puestos de la lista electoral. Las decisiones económicas las toma Juan Elicio Fierro, concejal de confianza del alcalde Álvarez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002