El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, dijo ayer en un mitin ante centenares de afiliados que "ha llegado el momento" de movilizarse por la independencia del País Vasco y se mostró favorable a que comience a debatirse en las asambleas de su partido la posibilidad de conseguirla. El dirigente peneuvista vaticinó incluso que la independencia se podría lograr, o "encaminar", en "tres o cuatro legislaturas". Este mensaje, lanzado horas antes de asistir a la manifestación contra la Ley de Partidos, precisaba que "la clave" de este proceso está en "la desaparición de ETA, el diálogo y el respeto a la voluntad popular".
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El presidente de la ejecutiva del PNV enseñó ayer su perfil más radical y defendió con tal claridad la independencia del País Vasco que llegó a ponerle plazos fijos. Ante un auditorio numerosísimo, que quiso asistir a la despedida de la sede peneuvista de Artea (Vizcaya), escenario de las polémicas asambleas donde se fraguó la escisión del partido, a mediados de los ochenta, Arzalluz expresó su deseo de que las asambleas debatan sobre la conveniencia y oportunidad de buscar la independencia. "Me gustaría que se hiciera en nuestras asambleas la pregunta: ¿ha llegado el momento para que empecemos a movernos en busca de nuestra independencia en Europa? Yo diría sí, sin dudar. Ha llegado el momento", explicó.
El histórico líder reconoció a continuación que le queda poco tiempo al frente del partido que dirige con mano férrea casi desde la transición. "Yo estoy al final", dijo, "por lo que os dejo aquí mi idea y, en tres o cuatro legislaturas, esto tiene que estar ya o conseguido o encaminado, y no es mucho".
Su discurso independentista, lanzado horas antes de celebrarse la manifestación contra la ilegalización de Batasuna, contenía también una serie de condiciones dirigidas, en este caso, hacia el mundo radical. Según Arzalluz, el proceso independentista debe realizarse "sin tiros y sin violencia", ya que ésta únicamente sirve para "dar argumentos al que quiere impedir nuestro camino".
El dirigente peneuvista reclamó para poner en marcha el proceso independentista la necesidad de "diálogo, respeto mutuo y consultar al pueblo". En relación con la consulta ciudadana defendida por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y de la que se muestra partidario el PNV, Arzalluz dijo que no tendrán derecho a impedir la separación si los ciudadanos se mostraran favorables a la misma, del mismo modo que, en caso contrario, "no tendremos derecho los que creemos de otra manera a impedir que siga siendo España".
El presidente del PNV añadió que el Gobierno de José María Aznar está decidido a impedir cualquier consulta sobre el futuro del País Vasco y dijo que, como respuesta, se plantearía suspender el Estatuto y las instituciones de él derivadas para renegociar más tarde uno nuevo. "Es lo que hizo Cánovas a punta de bayoneta, tabla rasa de las instituciones", añadió.
Pese a todo, Arzalluz defendió la validez del Estatuto frente a quienes lo declararon "muerto" y precisó que el PNV "no va a cambiar ni a hacer tonterías", convencido de que Jaime Mayor, líder parlamentario del PP vasco, está deseando que "se tire al monte".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de junio de 2002