El consejero de Economía del Gobierno catalán, Francesc Homs, pidió ayer a todos los partidos y especialmente al Partido Popular (PP) que 'no pongan trabas a la solución de los problemas de la gente' y se comprometan en la aprobación de los Presupuestos de la Generalitat para 2003 que está preparando. Sólo el PP se mostró predispuesto a negociar después del verano, aunque su líder, Alberto Fernández, reclamó al Ejecutivo que 'clarifique' de una vez sus posiciones. La izquierda considera 'nulas' las posibilidades de llegar a un acuerdo.
Los últimos enfrentamientos entre CiU y el PP, formaciones que vienen pactando los Presupuestos de la Generalitat desde 1996, dibuja para después del verano un escenario inédito en la negociación de las cuentas del Gobierno catalán para el año próximo. La calculada estrategia convergente de separarse del PP para afrontar los comicios de 2003 con mejores garantías ha dejado en el aire la aprobación de los presupuestos hasta el punto de que significativos dirigentes de CiU -entre ellos, el propio presidente, Jordi Pujol- han amagado la posibilidad de retratar las desavenencias prorrogando los presupuestos.
No obstante, el titular de Economía, Francesc Homs, se dirigió ayer a todos los partidos en una entrevista en Catalunya Informació para pedirles que le ayuden a aprobar las cuentas y evitar de esta forma la prórroga. 'Los presupuestos que el Parlament tendrá sobre la mesa [después del verano] serán unos presupuestos muy buenos y pienso que no tendría demasiado sentido rechazarlos y perjudicar los intereses de la gente y del país', aseguró Homs. Éste se dirigió específicamente al PP, pero también a los grupos de izquierda, a los que pidió que entiendan que los presupuestos 'están por encima de los enfrentamientos políticos' y que canalicen éstos por otras vías.
CiU y el PP ya se reunieron el pasado mayo para empezar a negociar los presupuestos, pero las conversaciones quedaron interrumpidas por la escalada de reproches mutuos entre ambos partidos y por el deseo de los nacionalistas de irse apartando del PP al considerar que la alianza perjudica las expectativas electorales de Artur Mas.
Sólo el PP se mostró ayer dispuesto a sentarse a negociar, aunque también hizo evidente su malestar por los zigzagueos que a su juicio sigue la federación nacionalista. El presidente del PP de Cataluña, Alberto Fernández Díaz -que en octubre será relevado de su puesto por el hombre fuerte del partido, Josep Piqué-, exigió no obstante a CiU que 'clarifique' su actitud porque el PP, dijo, 'nunca se ha levantado de la mesa'. 'Las únicas trabas las pone CiU con su estrategia de enfrentamiento', añadió.
La izquierda dejó clara su desconfianza con la oferta de Homs. El socialista Martí Carnicer consideró que las posibilidades de pacto son 'nulas'. 'No estamos predispuestos a negociar algo que sabemos que no se cumplirá', afirmó.
Crecimiento a la baja
También ERC subrayó sus reservas. Carles Bonet, vicesecretario general, dijo que Homs 'no merece ninguna credibilidad' y le tildó de 'afaitapagesos [embaucador]'. El líder del partido, Josep Lluís Carod, se ensañó con Homs porque éste ha admitido que deberá revisar a la baja la previsión de crecimiento económico y le acusó de 'ir sobrado' y de 'arrogante a la hora de hacer predicciones'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002