Los profesionales catalanes que se dedican a la atención social están hartos de pedir a las administraciones públicas que incrementen los recursos destinados a mejorar la calidad y cobertura de los servicios asistenciales. Por esta razón acaban de crear la Asociación de Profesionales de Servicios de Proximidad (Asepro) y pretenden, entre otras demandas, presionar a la Generalitat para que modifique la Ley de Servicios Sociales de 1994, obsoleta e insuficiente desde el punto de vista de estos profesionales cuyas condiciones laborales han empeorado desde que los ayuntamientos de grandes ciudades han privatizado algunos servicios.
Las coordinadoras de la asociación son Llum Ruiz y Ángela Flórez, dos veteranas trabajadoras familiares en la lucha para que 'de una vez por todas las administraciones públicas se tomen en serio el Estado de bienestar', que consideran 'cada vez más necesario para un mayor número de ciudadanos'. Piden 'dinero, sí, pero también imaginación para responder a nuevas necesidades'. Ruiz y Flórez pretenden agrupar a 'todos los profesionales que tengan relación con la atención a las personas', desde los auxiliares de geriatría hasta las enfermeras y los médicos, pasando por trabajadores y educadores sociales.
Otra de las reivindicaciones de Asepro, que cuenta con el apoyo de la Federación de Servicios del sindicato UGT, es lograr el reconocimiento profesional de las trabajadoras familiares que prestan atención domiciliaria, un servicio que en Cataluña no llega ni al 5% de las personas que lo necesitan. La asociación ofrece también cursos de formación para cada uno de los ámbitos asistenciales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002