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LA NOTICIA EN LA RED

Varios grupos protestan por las restricciones abusivas de las leyes sobre el 'copyright'

HP amenazó la semana pasada con demandar a programadores por revelar un fallo de seguridad. La Electronic Free Foundation elabora un informe sobre los 'resultados desalentadores' de la Digital Millenium Act

Para muchos, el nombre del diablo en Internet tiene cuatro letras: DMCA (Digital Millenium Copyright Act), una ley estadounidense aprobada hace cuatro años para reforzar en el universo digital las leyes que protegen los derechos de autor. Una normativa que ampara las tecnologías que impiden la copia de CD, pese a que los usuarios tengan legítimo derecho a realizar copias privadas.

Desde su entrada en vigor hace tres años hasta hoy, los tribunales han sido el escenario de varios pleitos polémicos. Por ejemplo, el interpuesto por varias productoras de cine contra la revista 2600 por publicar en su sitio el programa DeCSS, que permite romper la protección criptográfica de los DVD y grabarlos; o la demanda contra un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton por desvelar el modo de suprimir ciertas marcas de agua en contenidos digitales.

Los resultados de su aplicación son desalentadores, según un informe de la Electronic Frontier Foundation (EFF), organización de referencia en la defensa de los derechos civiles en el territorio digital.

Ahoga la libertad de expresión

La EFF critica duramente el uso 'abusivo' que se ha hecho de algunas disposiciones de la ley, 'entorpeciendo un amplio campo de actividades legítimas'. Su aplicación ha llevado a 'ahogar la libertad de expresión y la investigación científica legítima, minar los derechos de uso legítimo de los consumidores y bloquear la innovación tecnológica y la legítima competencia', según la EFF.

El caso de la revista 2600 se cita como ejemplo. Y aunque se trata de leyes estadounidenses, en un territorio sin fronteras como la Red puede decirse que en la práctica tiene alcance mundial. La semana pasada, HP tardó sólo tres días en retractarse de las amenazas contra una empresa de seguridad informática (SnoSoft) por haber publicado fallos de uno de sus sistemas operativos Unix (el tru64). HP les acusaba de violar la DMCA. Es la primera vez que una compañía recurre a esta ley para tratar de impedir investigaciones en materia de seguridad.

La noticia corrió como la pólvora por los círculos especializados. En su retractación HP calificaba sus amenazas de malentendido e insistía 'con énfasis en que HP no usará la DMCA para ahogar la investigación o impedir la información que beneficiaría a sus clientes y mejoraría sus sistemas'.

Sin embargo, el órdago de HP flotará en el ambiente durante un tiempo. 'HP ha hecho algo que yo (y muchos otros) no olvidaremos fácilmente... el daño ya está hecho. Se hayan retractado o no, ya están en el camino para perseguir a más gente, con la DMCA en mano, que desvele problemas de su software', señalaba un comentario en Slashdot.

'Cuando se sabe que HP tiene un fallo de seguridad y HP te amenaza con meterse en tribunales... y cuando tu trabajo es descubrir fallos de seguridad... creo que quien tiene que llevar a tribunales a HP eres tú... por la imprudencia de HP de ocultar el fallo... por atentar contra el derecho a la información', dejaba constancia un comentarista indignado en Barrapunto.

Diversos programadores se han enfrentado ante los tribunales defendiendo su derecho a revelar sus investigaciones relacionadas con el software comercial.

Hace un par de semanas un estudiante de la Universidad de Harvard, Benjamin G. Edelman, demandaba a la empresa de software N2H2 ante los tribunales, en busca de amparo para revelar sus investigaciones sobre el programa de filtrado de N2H2 y evitar que la empresa caiga sobre él, DCMA en mano.

La herramienta desarrollada por Edelman permite conocer la lista secreta de los sitios que el software de la compañía bloquea por considerarlos pornográficos.

Si tanto las compañías de tecnologías como de medios han visto con buenos ojos la DCMA desde el principio, no ocurre así con múltiples organizaciones civiles y de consumidores. La semana pasada el portavoz de la Electronic Consumer Association de Estados Unidos, Gary Shapiro, confesaba su arrepentimiento por haber dado el visto bueno a una ley 'defectuosa' como la DMCA. 'Fue un gran error', sentenciaba en un debate frente a representantes de las discográficas estadounidenses (RIAA) y de la cadena Fox.

Pero las empresas de medios (discográficas, productoras de cine, editoriales,...) consideran insuficiente la protección que ofrecen las leyes vigentes a los derechos de autor. Desde hace algunos meses se cuecen en los pasillos del Congreso estadounidense nuevas leyes, mal recibidas por el sector tecnológico, que de ser aprobadas limitarán las posibilidades de los artefactos tecnológicos y endurecerán notablemente el control sobre los contenidos sometidos a derechos de autor. El gran debate se centra en cómo respetar los derechos de autor y edición y, al mismo tiempo, mantener el derecho a la copia privada.

Las leyes que vienen

Las compañías de medios (discograficas, estudios de cine, televisiones, etcétera...) no están satisfechas con la protección actual que tienen sus contenidos. Las redes de pares (P2P) como KaZaA, Audiogalaxy o Morpheus traen a las discográficas de cabeza porque su estructura descentralizada hace difícil emprender acciones legales. Un borrador de ley pretende dar cobertura a las compañías de medios para atacar a las redes P2P bombardeando los intercambios de archivos con peticiones falsas, o inundando la red con archivos corruptos que pueden acabar en el ordenador de cualquier internauta, aunque esté bajando una canción de Chenoa desde Parla. El senador Howard L. Berman, autor del borrador, lo deja claro: 'Simple y llanamente, hay que acabar con la piratería de las redes P2P. La cuestión es cómo'. Otra propuesta, a cargo del senador Ernest Fritz Holling, y que actualmente se tramita en el Parlamento de Estados Unidos (EE UU) obligará -caso de ser aprobada- a todos los reproductores electrónicos de contenidos digitales a incorporar tecnologías que protejan los derechos de autor. De manera que un reproductor de DVD o un ordenador sea capaz de distinguir si el disco, o el archivo de música, que va reproducir es legal o se trata de una copia pirata, e impedirlo en el segundo caso. Y aunque todo esto ocurre al otro lado del Atlántico, como bien dice la sabiduría, 'cuando las barbas de tu vecino veas cortar...'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002

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