Ni recuperación ni mantenimiento de las pocas zonas verdes que en Alicante todavía existen. Atrás quedó el Tossal, poco futuro se le ve al Benacantil, y de otros parques cementados ni hablamos. Se deshumaniza y privatiza todo y ahora le ha tocado el turno a lo poco que queda por construir en la Albufereta. Antes de que se apruebe definitivamente el PGOU y que se modifique la LRAU, las constructoras quieren hacer su agosto con la Condomina. Bajo la guinda estrella vendida como 'ciudad europea' por Hansa Urbana se esconden alrededor de 5.000 viviendas de lujo con todo tipo de servicios que en su mayoría no disfrutaremos aunque sí pagaremos su repercusión. Entre otros, la ampliación del campo de golf con el correspondiente impacto en circulación vial y sobre el medioambiente. Todo ello para seguir ofertando un modelo turístico caduco, obsoleto e insostenible. La alternativa está en mantener y recuperar el medio natural, agrícola, cultural, y arqueológico de la zona; aprovecho para felicitar por la difícil pero ilusionante propuesta de Ecologistas en Acción porque Alicante necesita un pulmón con plantación y agricultura autóctona.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002