El secretario y el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O'Neill y John Taylor, se comprometieron ayer a apoyar el acuerdo básico que Argentina espera firmar con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El ministro argentino de Economía, Roberto Lavagna, considera que ya 'están dadas todas las condiciones para cerrar en las próximas semanas un acuerdo definitivo'. O'Neill juzgó como 'muy positivas' las conversaciones y añadió: 'Cuando hablo de apoyo, hablo de que me gustaría ver que el FMI llegue a un entendimiento rápidamente'.
El acuerdo para resolver los 'problemas urgentes' sobre los que advirtió el ministro Lavagna supone sólo la postergación, al menos por un año, de los vencimientos de pago del capital y los intereses de deuda que Argentina debe realizar a los organismos multilaterales de crédito hasta finales de 2003 y que suman más de 15.000 millones de dólares (15.400 millones de euros). La carta de intención que se firmaría en Buenos Aires a mediados de septiembre supone para el Gobierno argentino una línea de crédito con la que podría obtener fondos por unos 2.000 millones procedentes de créditos otorgados pero suspendidos del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de países europeos.
Ayudas a la exportación
El presidente argentino, Eduardo Duhalde, le pidió a O'Neill 'ayuda para colocar los productos argentinos en Estados Unidos' y se comprometió, por su parte, a tomar 'todas las medidas necesarias' que contribuyan a despejar el camino para un acuerdo más amplio entre el FMI y el Gobierno que asuma tras las elecciones previstas para final de marzo próximo. El secretario del Tesoro resumió después, en una conferencia de prensa, los pilares del plan sostenible que reclama: 'Que haya una clara y firme aplicación de las normas jurídicas, la importancia de un sistema bancario normal y de tener un sistema de recaudación fiscal en el que se vea normal que todos paguen'.
En las reuniones más reservadas que Taylor mantuvo con funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central se discutieron las ideas para desmontar definitivamente el corralito financiero (restricciones a la disponibilidad de los fondos en las cuentas corrientes y las cajas de ahorro). Una solución debatida fue la de imitar a Uruguay y mantener las restricciones sólo para lo depósitos a plazo de los bancos públicos, mientras que se permitiría a la banca privada negociar las devoluciones con sus clientes. También se habló de que se deberían reforzar los procedimientos legales que impiden las fugas de dinero por los recursos de amparo del llamado corralón, que son los depósitos que serán devueltos a plazos en los próximos cinco años. Taylor pidió, además, que las provincias dejen de emitir títulos de deuda que circulan como moneda.
Los funcionarios del Tesoro de EE UU coincidieron con el equipo económico argentino en que, 'según todos los indicadores, la caída constante de la economía argentina desde hace ya más de cuatro años y medio parece haberse detenido'. La cotización del dólar permanece estable, no hay riesgo por ahora de un fuerte aumento de la inflación, la recaudación fiscal aumentó, se ha registrado un superávit comercial importante por la caída en un 63% de las importaciones y se han elevado las exportaciones de productos primarios y la producción industrial.
De todos modos, los portavoces del Gobierno argentino admiten que todavía hay mucho que 'remontar' tras el desplome económico. El vicejefe del Gabinete de ministros y ex portavoz, Eduardo Amadeo, recordaba ayer una anécdota reveladora de lo mal que llegaron a estar las relaciones con el Fondo a comienzos de este año: 'En las primeras entrevistas que tuvimos con Horst Köhler, el director gerente, nos dijo: '¿Ve esta mano? Con esta mano firmé y di 30.000 millones de dólares a Argentina. ¿Dónde está ese dinero?'.
La opinión que los empresarios transmitieron a O'Neill sobre la clase política argentina en general fue, en palabras de uno de ellos, 'la misma que tienen la mayoría de los argentinos'.
[El FMI aprobó ayer el desembolso de 1.100 millones de dólares para Turquía, parte del crédito por 17.000 millones concedido a esa nación en febrero pasado, informa France Presse.]
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002