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HACIA LA ILEGALIZACIÓN DE BATASUNA

Los presos de Soto del Real insultaron a los internos etarras tras el atentado

La cárcel de Soto del Real, en Madrid, vivió el lunes una tensión inusual. Por la noche, los presos habían visto en la televisión las imágenes del atentado de ETA del domingo, en el que murió una niña de seis años y un hombre de 57. En la cárcel, una de las más modernas de España, residen 42 presos de ETA junto a otros 1.600 reclusos. Entre los etarras hay algunos conocidos, como Francisco Múgica Garmendia, Pakito, antiguo jefe de la banda, y Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros.

Por la mañana, en el módulo tres, donde hay siete etarras junto con otros 120 presos, cuando los internos bajaron a desayunar algunos presos increparon e insultaron a los terroristas, sobre todo porque su organización había asesinado a una niña de sólo seis años. 'Asesinos, hijos de puta', gritaron voces aisladas, según el parte oficial.

En este ambiente de tensión, que nunca se había producido tras un atentado, algunos reclusos hicieron un llamamiento espontáneo para concentrarse en el patio. Cincuenta internos guardaron dos minutos de silencio a las 12.00 en el módulo 3.

Se corrió la voz por la prisión, y a las 13.00 horas se organizaron otras dos concentraciones en los módulos 5 y 6, donde también hay terroristas, que, obviamente, no participaron en estas protestas.

Según el parte, el seguimiento fue masivo. Fuentes de esta prisión aseguran que estas concentraciones son algo completamente inédito en esta prisión tras los atentados de ETA. Y mucho menos los insultos contra los presos etarras. 'Suelen vivir muy bien, nadie les hace cosquillas, como todos los reclusos que tienen dinero y protección', comenta un funcionario.

Sin embargo, el lunes la situación cambió. Probablemente, según fuentes penitenciarias, por el atentado indiscriminado en el que falleció una niña.

A la hora de la comida, la protesta adquiríó formas más elaboradas. En el módulo 5, de presos no especialmente peligrosos, 40 se negaron a comer para mostrar su rechazo a la banda terrorista. En la hora de la comida se sentaron en silencio frente a los siete presos etarras que había en el comedor exhibiendo papeles donde se leía: 'Asesinos, ETA no, paz ahora'.

Después de comer, los presos están obligados a volver a sus celdas. La tensión no se había reducido, y en las escaleras, mientras subía, uno de los presos etarras gritó 'Gora Euskadi'. Ahí se desató la ira de los demás internos, que comenzaron a gritar 'Viva España' y a increpar a los etarras. Al final, los incidentes no fueron a mayores y los reclusos volvieron a sus celdas. Se da la circunstancia de que Soto del Real es la prisión española con mayor porcentaje de extranjeros, más de la mitad. Muchos de ellos participaron en la protesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002