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Los 'negreros' de Lanzarote pueden ser condenados a seis años de cárcel

Santa Cruz de Tenerife

Los 20 inmigrantes africanos que arribaron ilegalmente a Lanzarote el pasado sábado en el barco negrero Ocean King pasaron los cinco días que duró la travesía desde Nuadibú (Mauritania) encerrados en los pequeños compartimentos destinados al almacenamiento de pescado, sin apenas comida ni agua, ni ventilación, ni aseos, según sus primeros testimonios ante las autoridades judiciales, informaron fuentes próximas al caso.

Si todos los detenidos coinciden en esta versión, las fuentes consultadas avanzaron que este hecho, unido al presunto ánimo de lucro de la operación, podrá ser considerado como un agravante que añadir a la pena de dos a cinco años a la que en principio se enfrentan el armador del barco, Marcial B. C., el capitán, Mohamed E. D., y un miembro de la tripulación por un presunto delito contra los derechos de los extranjeros. Podrían ser condenados hasta a seis años de cárcel.

La investigación policial que se había desplegado sobre las actividades de este barco desde hace más de cuatro meses revela que el Ocean King, un pesquero en lamentable estado de conservación, con bandera senegalesa y licencia para pescar en aguas mauritanas, desembarcó entre 10 y 15 inmigrantes indocumentados en el puerto pesquero de Santa Cruz de Tenerife el pasado 11 de abril, aunque la policía no logró entonces detener a ninguno.

La titular del juzgado número 1 de Arrecife ha decidido dejar en libertad a los otros tres miembros de la tripulación, de los cuales dos son electromecánicos, porque han aportado 'datos objetivos' que demuestran su desconocimiento de las actividades reales de los propietarios del barco.

Busca y captura

El principal inculpado en este caso es el hijo del armador, Marcial B. C., alias El Salao. Contra ese individuo, identificado como Juan Carlos B., que desde Nuadibú controlaba una amplia red de captación de subsaharianos que deseaban viajar a Europa sin documentación y a los que cobraba, en dólares, entre 2.500 y 3.000 euros, las autoridades españolas han emitido una orden de búsqueda y captura. No obstante, fuentes de la investigación reconocen la dificultad de dar con su paradero, 'máxime si, como parece probable, alguien le ha advertido de lo ocurrido en los últimos días'.

La policía procedió el martes a descargar el pescado que se encontraba en uno de los ocho compartimentos del barco, ahora precintado en Puerto Naos, la base pesquera de Arrecife. Sólo encontró una treintena de cajas con especies propias de esta zona del Atlántico (cherne, chopas y burro), que distribuyeron en centros de beneficencia y en el hospital insular.

Fuentes policiales aseguraron que esta mínima cantidad de carga (apenas 300 kilos, cuando la capacidad total del barco supera los 1.700) demuestra que el pescado era utilizado como tapadera de la principal actividad del barco, el transporte ilegal de inmigrantes entre África y Canarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002