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Los ecologistas denuncian más de cien agresiones en el río Guadarrama

La mayoría de las infracciones medioambientales son urbanísticas

Vertidos de aguas fecales, invasión urbanística de la margen del río y desperdicios. Éste es el panorama que presenta el río Guadarrama desde Cercedilla a Batres, según un estudio realizado por la organización Ecologistas en Acción durante un año. En este tiempo, la asociación ha registrado más de ocho tipos de agresiones diferentes, la mayor parte de ellas situadas en el curso medio de la vía fluvial, una zona declarada parque regional en 1999.

Las agresiones medioambientales más repetidas en el estudio son las invasiones de dominio público, principalmente construcciones de viviendas, fincas rústicas y cotos privados de caza que no respetan el límite reglamentario de cinco metros a partir del punto de mayor crecida del río, con 41 casos documentados.

El segundo lugar, lo ocupan los vertidos de aguas residuales sin depurar, que representan 30 de las 137 infracciones recogidas en el informe, realizado entre abril de 2001 y febrero de este año. Los vertidos de escombros, la destrucción de la vegetación de la ribera, la presencia de infraestructuras como carreteras y la extracción de áridos tienen también un lugar destacado: son 60 de las infracciones contempladas.

'El crecimiento urbanístico de la zona norte es incontrolado y las urbanizaciones se construyen hasta el mismo límite físico del Parque por lo que no existe una zona de amortiguación', explicaron ayer Enrique López y Raquel Albano, portavoces de Ecologistas en Acción.

Según López y Albano la calidad del agua del río comienza a empeorar a partir de la depuradora El Chaparral, situada en el término municipal de Guadarrama y lo hace paulatinamente a raíz de los vertidos incontrolados sin depurar de 'localidades como Galapagar, Torrelodones o Las Rozas', algunas de las cuales 'vierten sus aguas fecales directamente al río'. 'Estos vertidos provienen de urbanizaciones como la situada en Molinos de la Hoz donde los chalés tiran sus aguas fecales al río. Trece depuradoras no son suficientes para toda la ribera', añadió López.

'La Consejería lleva una política de hechos consumados respecto a las actuaciones urbanísticas. No hay control sobre las construcciones', denunció este portavoz. Ecologistas en Acción ha remitido el estudio, presentado ayer con el nombre de Agresiones Medioambientales en el río Guadarramam a la Consejería de Medio Ambiente y próximamente lo harán al Seprona. Incluso se plantean emprender 'acciones legales', puesto que una buena parte del entorno del río es una zona protegida

'La responsabilidad de esta degradación', dijo Raquel Albano, 'compete a la Confederación Hidrográfica del Tajo, encargada de la gestión del río y a la Consejería de Medio Ambiente, que, pese a gestionar el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama no está realizando prácticamente nada en contra de la invasión que hacen las construcciones urbanísticas dentro de los límites del parque y en su entorno'. El estudio de los ecologistas recoge también los municipios con mayor número de agresiones registradas. Entre ellos, se encuentran Galapagar con 28 impactos, la mayor parte invasiones urbanísticas y vertidos. Le sigue Cercedilla con 17 agresiones, de las cuales, siete corresponden a invasiones de dominio público. El tercer municipio con mayor número de impactos es Villanueva de la Cañada con 14, de los cuales cuatro son vertidos.

El Parque Regional del Guadarrama se declaró zona protegida en 1999, tiene más de 22.000 hectáreas e incluye a 19 municipios: Moraleja de Enmedio, El Álamo, Arroyomolinos, Batres, Boadilla, Brunete, Colmenarejo, Galapagar, Majadahonda, Móstoles, Navalcarnero, Las Rozas, Serranillos del Valle, Sevilla la Nueva, Torrelodones, Valdemorillo, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo y Villaviciosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002