Un vecino de Alcobendas, Anastasio N. C., de 47 años, fue detenido el domingo por la tarde por agentes de la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía. El hombre está acusado de haber intentado quemar la Dehesa Boyal de San Sebastián de los Reyes, una vasta reserva perteneciente al Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, de alto valor ecológico.
La policía recibió una llamada de un guarda de esta zona verde de 232 hectáreas, en la que daba descripción de un conductor que acababa de arrojar un objeto desde una furgoneta. Al poco, se incendiaba la zona en la que había caído dicho objeto, según una portavoz de la Jefatura Superior de Policía.
La detención se produjo a las 19.11, cuando el guarda avisó a la sala del 091 y dio la descripción de la furgoneta, una Citroën C-15 gris con matrícula de Sevilla. Los agentes se dirigieron de inmediato a la Dehesa Boyal, pero el supuesto pirómano ya había huido. La patrulla pidió ayuda al resto de agentes y éstos lograron localizar el vehículo en el aparcamiento de un polideportivo de San Sebastián de los Reyes. Según el relato policial, el conductor intentó esconderse, por lo que estacionó el coche entre unos árboles.
Cuando se aproximaron los agentes, el supuesto pirómano trató de meterse un objeto en los bolsillos del pantalón. Los policías le hicieron bajar del vehículo y, tras registrarle, le decomisaron dos mechas (una de 2,10 metros y otra de siete centímetros). La policía le acusó del incendio que se produjo ese mismo domingo, que arrasó una hectárea de encinar. El siniestro, que quedó extinguido a las 19.50, se inició en tres puntos consecutivos. En uno de ellos fueron localizados restos de mecha unidos a varias cerillas anudadas.
El detenido tiene dos antecedentes penales por robo con fuerza y quebrantamiento de condena. Anastasio N. C., que se negó a declarar en comisaría, fue puesto a disposición del juzgado de guardia.
Los vigilantes de la Dehesa Boyal estaban desde hacía tiempo detrás de un pirómano, ya que se habían registrado varios incendios en los últimos días.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002