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Reportaje:POSGUERRAS BALCÁNICAS / 5

LA PRECARIA PAZ ENTRE ALBANESES Y MACEDONIOS

Un acuerdo de paz parido con fórceps y el palo y la zanahoria manejados por la Unión Europea pusieron fin hace un año a las hostilidades entre macedonios y albaneses. Los peores augurios no se cumplieron, y en la pasada primavera no estalló de nuevo la guerra; no obstante, se palpa en Macedonia que la paz entre las dos comunidades, con odios abiertos, se encuentra prendida con alfileres.

El último año y medio de la vida de Xhuki, un albanés de una aldea cercana a Skopje, es expresión palpable de las contradicciones de la Macedonia actual. Solador de profesión, Xhuki, de 26 años, trabajó algunos años ilegalmente en Italia y Austria. De regreso a su país, Macedonia, vivió la esquizofrénica situación de combatir, en un intervalo de pocos días, en los dos bandos enfrentados en lo que estuvo a punto de convertirse en la quinta guerra sobre el territorio de la antigua Yugoslavia, tras las de Eslovenia, Croacia, Bosnia y Kosovo.

Xhuki cumplía el servicio militar y le sorprendió la guerra iniciada por sus compatriotas de la guerrilla albanesa del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Xhuki recuerda: 'Al comienzo de la guerra había muchos albaneses, pero al final yo era único en mi unidad. Los demás, o habían desertado o los licenciaron. También desertaron muchos macedonios'. Cuenta Xhuki que en Tetovo tuvo que combatir contra sus compatriotas albaneses del ELN, 'pero yo disparaba al aire. Si el ELN se hubiera acercado, yo me habría pasado a ellos. En conversaciones con mis compañeros albaneses decíamos que, si el ELN llegaba, dispararíamos contra los macedonios'. Xhuki, que sirvió en la zona fronteriza de Macedonia con Kosovo, asegura que los macedonios no se atrevían a patrullar y algunos le decían: 'Si viene el ELN, les dirás que yo soy buena persona'.

Un macedonio: 'Mi casa está aquí y no nos iremos. La Unión Europea y la OTAN no han sido neutrales'

Un jefe guerrillero albanés: 'Tenemos 2.000 combatientes que podemos poner en armas en 24 horas'

El 17 de julio licenciaron a Xhuki, que intentó conseguir un trabajo en el Ejército: 'Yo esperaba que tras haber arriesgado la vida por ellos me lo darían, pero no fue así, y en el Ministerio de Defensa se rieron de mí'. Después de unos días en casa, Xhuki decidió unirse a la guerrilla albanesa, se vistió el uniforme del ELN y pasó a disparar contra los soldados a cuyo lado había combatido hasta unos días antes. Relata Xhuki que luchó sin parar en el ELN hasta el último día de la guerra, con un AK-47 fabricado en China, procedente sin duda de los arsenales saqueados del Ejército de Albania en 1997: 'No teníamos suficientes armas y había que ahorrar municiones. Con los macedonios teníamos cajas enteras y fusiles de precisión'.

El acuerdo de Ohrid, firmado el 13 de agosto del año pasado, ha conseguido acallar las armas que durante nueve meses protagonizaron lo que parecía la quinta guerra de la ex Yugoslavia. Bajo la presión de la Unión Europea y con el fuerte compromiso personal de su representenate para la política Exterior y de Seguridad, el español Javier Solana, macedonios y albaneses acordaron en Ohrid reformas constitucionales para el uso del albanés en el Parlamento y en las comunidadades con un porcentaje importante de población albanesa; elevación del número de policías albaneses y creación de una universidad albanesa. Además, se acordó una amnistía, salvo para crímenes de guerra perseguidos por el Tribunal Penal Internacional de la Haya, y autorizar la entrada de 3.500 efectivos de la OTAN para controlar el desarme voluntario de la guerrilla albanesa del ELN y proteger el acuerdo de paz y el retorno de los desplazados por la guerra a sus comunidades. La OTAN recogió y destruyó 3.300 armas del ELN.

Desde la firma de la paz, Xhuki sigue sin trabajo y ha tratado de enrolarse de nuevo en el Ejército de Macedonia como soldado profesional, porque 'es un buen trabajo bien pagado, con 700 marcos (350 euros) al mes, pero me han dicho que tengo que esperar'. Las armas callan, pero las palabras traicionan y dejan al descubierto la casi imposible convivencia de albaneses y macedonios. Xhuki y los albaneses de Macedonia, un tercio de los dos millones de habitantes del país, no se llaman a sí mismos 'macedonios', término con el que se refieren a 'ellos', los que controlan las estructuras del poder central, hablan el idioma oficial del país y profesan la religión ortodoxa.

En Neprosteno, una aldea situada 10 kilómetros al norte de Tetovo, un grupo de macedonios pasa la tarde sabatina en torno a unas cervezas. Allí vivían unas familias macedonias, un pequeño enclave dentro de un pueblo albanés. Sus casas quedaron destruidas durante la guerra y además desaparecieron algunos macedonios de los que nunca más se ha sabido. Los reunidos mascan su odio hacia sus vecinos albaneses, a los que acusan de lo ocurrido.

Pronto dan rienda suelta a su furia y relatan cómo el 23 de julio del año pasado llegaron albaneses armados y se llevaron a 42 personas a la casa de Abdil Bachtiari, un albanés que no los maltrató, pero 'los del ELN los insultaron, ataron de pies y manos y golpearon a algunos'. Tras cuatro días quedaron libres, pero el carpintero de 37 años Cvetko Mihajlovski desapareció. Se había casado la víspera. Desde entonces nunca más se supo de él.

La misma suerte corrió Krsto Gogoski, un maestro jubilado de 68 años. Su hijo Vojo, un ingeniero de montes de 42 años que ocupa el cargo de viceministro de Bosques, cuenta que los macedonios huyeron del pueblo cuando entró el ELN, pero su padre regresó: 'Dijo que volvía porque él nunca había hecho mal a nadie. No supimos más de él'. Explica Gogoski que los albaneses 'quemaron 28 casas de macedonios y robaron 58 autos'. La casa de Gogoski quedó destruida por completo, pero sobre todo lamenta haber perdido su biblioteca, que valora en 20.000 marcos (10.000 euros), y los órganos congelados de un raro ejemplar de cabra montés sobre la que escribía su tesis doctoral. 'He perdido el trabajo de cinco años', dice con desesperación, pero afirma: 'Mi casa está aquí, y no nos iremos. Desde la II Guerra Mundial no hubo aquí el menor conflicto étnico. Vivíamos mezclados con los albaneses, nos reuníamos en el bar y nunca hubo problemas, pero ahora se juntaron con elementos venidos de Kosovo'.

La idea de que el ELN procedía de la provincia serbia administrada por la ONU, a unos pocos kilómetros de Neprosteno, y de que allí se abastecían con armas está muy extendida entre los macedonios, que acusan a las tropas internacionales, de Kosovo y de Macedonia, de complicidad con la guerrilla albanesa. Sobre la Unión Europea y la OTAN sostiene Gogoski: 'No han sido neutrales, aunque lo prometieron. Yo estuve en contacto con esta gente y con la OTAN y, según mi opinión, no han sido neutrales'.

En las aldeas al oeste de Kumanovo, región de aboluta mayoría albanesa, se advierte por doquier las huellas de la guerra: casas desrtrozadas, mezquitas con los minaretes derribados, comisarías de policía incendiadas y hasta algún blindado de las tropas macedonias volcado y destruido. En la aldea de Matejce una patrulla de policía albanesa toma cerveza junto a un hombre que se declara ex combatiente del ELN. Un bulto en la parte trasera de la cintura no deja lugar a dudas de que va armado. Otro hombre se excita ante la presencia del periodista, saca de casa una bandera albanesa y trepa sobre un blindado destruido en actitud de triunfo. Los policías albaneses al servicio del Estado macedonio no se inmutan. El ex combatiente comenta: 'Son albaneses. Les dejamos moverse por aquí y patrullar'.

En Lipkpvo, en un bar junto a una gasolinera destruida, se lleva a cabo la cita con el comandante Tali del ELN. Tali es un joven albanés de 25 años que combatió en Kosovo en 1998 con el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), que en albanés lleva las mismas siglas, UCK, de sus hermanos del ELN que luchó en Macedonia. Tras la desmovilización, Tali pasó al Cuerpo de Protección de Kosovo (TMK), y de allí salió para la guerrilla albanesa en Macedonia. Explica Tali que la amnistía en Macedonia no es completa, porque, aunque hay una declaración presidencial, falta la ley que la concrete. 'Me muevo con libertad en esta zona liberada, pero no voy a Skopje, porque no me fío'.

Tali está a las órdenes del comandante Hoxa, uno de los más poderosos jefes del ELN. El refugio de Hoxa, un albanés rubio de 37 años, que habla un buen francés y del que se dice sirvió en la Legión Extranjera, se encuentra en una colina cerca de Lipkovo. Hombres armados con subfusiles AK-47 protegen a su comandante, que dice: 'Para mi seguridad cuento con 30 personas aquí y puedo entrar en contacto con otros, si fuera necesario. No creo que lo sea'. Hace siete meses atentaron contra la vida de Hoxa en Kosovo. Según Hoxa, 'estaban pagados por el Estado macedonio. Dispararon sobre mí y confesaron que les habían pagado'. A la pregunta de si estaban pagados por el Partido Democrático de los Albaneses (DPA), que gobierna en coalición con los macedonios, Hoxa responde: 'El DPA forma parte de ese Estado. La guerrilla del ELN no combatía contra el pueblo macedonio, sino contra el poder. Al formar parte el DPA del poder, también luchábamos contra ellos. Son gente conocida que hacía negocios sucios de contrabando. Por cada camión que viene con tabaco hay que pagar al VRMO y al [partido albanés] DPA 75.000 marcos [37.500 euros]. Ese dinero no va al Estado sino a los partidos'.

Tras la paz, la guerrilla albanesa se ha descompuesto en varios grupos. Unos han iniciado la lucha política y creado nuevos partidos, como el comandante en jefe del ELN, Ali Achmeti, que ha fundado la Unión Democrática para la Integración y se presentará a las elecciones parlamentarias previstas para el próximo 15 de septiembre. Otros comandantes se han integrado en los partidos albaneses del sistema, sobre todo en el DPA. Existe también, al menos en comunicados y en internet, un misterioso Ejército Nacional Albanés (ANA) que afirma continuar la lucha y sostiene que la paz entre albaneses y macedonios es imposible. Hay también ex guerrilleros dedicados a extorsiones de todo tipo.

Entre los albaneses está en marcha un ajuste de cuentas. La lista de comandantes guerrilleros asesinados crece casi a diario. Los casos más recientes ocurrieron en la ciudad kosovar de Prizren y en la macedonia de Tetovo. El ANA había amenazado, en un comunicado del 2 de julio, a los que abusan de su nombre para recaudar fondos. De forma expresa, mencionaba el ANA al comandante Baca de Skopje, abatido hace unos días a balazos en Prizren. Su hermano y un hijo resultaron heridos. El 31 de julio tres disparos acabaron en pleno centro de Tetovo con Jusuf Iljazi, conocido como comandante Cufa, que ahora estaba vinculado al DPA. Circulan versiones de que Cufa cobraba por ofrecer protección a los dueños de locales.

Un albanés describe la situación en la parte albanesa de Macedonia como 'similar al Oeste americano. La policía sólo trabaja un poco de día. En la noche deambulan individuos armados de no se sabe dónde. En la región de Tetovo hay cada día un muerto y está de moda que hasta chicos de 12 años vayan armados. Los que combatieron bajo una sola bandera en el ELN son ahora mercenarios del que más les paga de cara a las elecciones'.

El comandante Hoxa asegura: 'Jamás he visto al ANA. No sé si existe, pero si nosotros estamos aquí, nadie va a maltratar a nuestro pueblo'. Advierte Hoxa: 'Los viejos políticos, macedonios y albaneses, son todos corruptos. La comunidad internacional debe observar las elecciones, porque cada vez que se celebraron hubo trampas con el voto'. A la pregunta de cuánto tiempo necesitarían para movilizar de nuevo al ELN, el comandante Tali responde: 'En la guerra teníamos 3.500 combatientes. Por lo menos, tenemos 2.000 mil bajo control. No necesitaríamos ni un día para ponerlos en armas de nuevo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002