Los partidos nacionalistas e Izquierda Unida de Navarra expresaron ayer su rotundo rechazo al anuncio del presidente regional, Miguel Sanz, de promover una modificación de la ley foral de Símbolos para prohibir la exhibición de ikurriñas en los balcones de los ayuntamientos navarros.
Su actitud es una 'absurda barbaridad', dijo José Antonio Urbiola, presidente del PNV en Navarra, porque 'la ikurriña representa unas ideas muy por encima de lo que son divisiones administrativas concretas'.
Las medidas anunciadas por Sanz constituyen, en su opinión, 'un ataque a una de las manifestaciones de la pluralidad de Navarra' y la posibilidad de sancionar económicamente a los municipios nacionalistas que coloquen la enseña tricolor en sus fachadas, 'una represalia'. 'Ello demuestra', agregó, 'el sentido patrimonial que el presidente del Gobierno tiene de los fondos públicos'.
En el mismo sentido se manifestó el alcalde de Bera de Bidasoa, Iosu Goya, de Batasuna, quien juzga el anuncio del presidente autonómico como un ejemplo de 'su enorme intolerancia'. A su juicio, la posibilidad de aplicar multas e incluso la retirada de subvenciones públicas a los ayuntamientos que coloquen ikurriñas sería 'un auténtico robo de guante blanco'.
Tampoco IU de Navarra ve con buenos ojos la propuesta de Sanz. Su coordinador general en la comunidad, Félix Taberna, lo interpretó como 'una nueva ocurrencia' dentro 'de ese afán de perseguir con tozuda intolerancia todo vestigio de lo vasco en Navarra'. Taberna rechazó la pretensión de reforma legislativa y recordó que la ley vigente 'define perfectamente cuáles son los símbolos oficiales', por lo que 'no viene al caso modificarla'.
IU, que tiene dos alcaldes en Navarra, los de Orcoyen y Ribaforada, conaidera además 'rechazable el totum revolutum que Sanz ha hecho mezclando la violencia terrorista con la bandera y el nacionalismo'.
Ataque a la autonomía
El rechazo de estas formaciones al intento de Sanz de prohibir la colocación de ikurriñas en los ayuntamientos navarros se une al manifestado ya por EA, que ayer insistió en el 'ataque a la autonomía municipal' que representaría tal prohibición, y a las críticas vertidas por los socialistas, bajo cuyo mandato gubernamental se aprobó la vigente normativa sobre símbolos, que dejó fuera de la oficialidad a la bandera vasca, pero sin hablar de ningún veto.
El único partido que no se ha definido hasta el momento ha sido CDN, el actual socio presupuestario de UPN, cuyos tres votos serían en todo caso insuficientes en el Parlamento para sacar adelante las pretensiones de Sanz. Alberto Catalán, secretario general de UPN, defendió ayer la medida: 'No tiene mucha lógica que una institución municipal utilice símbolos que no obedecen a la legalidad ni a la voluntad mayoritaria de los navarros'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002