El 7 de agosto es el día de La Blanca dedicado a los más pequeños, con una programación ya bien definida, desde que en 1983 se le ocurriese a Joseba Bedia abrir un espacio festivo a los niños con la introducción del Celedón Txiki. Veinte ediciones de la fiesta después, el acto vivió ayer algunas novedades, entre las que destaca la presencia de la Neska Txiki y la retirada de la organización de quien fuese su inspirador.
Bedia (Vitoria, 1937) decía adiós a un acto imprescindible, del que habían sido protagonistas sus sobrinos y que ayer encarnaron Jon Sampedro, de 11 años, y Olatz Egiluz, de 10.
'Todo surgió de ver cómo cuando yo era pequeño seguía a los blusas jugando a ser como ellos, y cómo, más tarde, los niños nos seguían a nosotros. Había que organizar algo para los más pequeños y que tuvieran un lugar en las fiestas', recuerda ahora quien recibiese en ese 1983 el Celedón de Oro por la iniciativa.
Bedia ha sido uno de los blusas más incombustibles de las fiestas de Vitoria. Ya son 49 los años que lleva saliendo con una u otra cuadrilla (Los Chismes, Los Desiguales o El Siete). Fue fundador de Los Silenciosos y de Ez Ezagunak?, y en la actualidad forma parte de Galtzagorri, la agrupación formada por los txistularis más veteranos, y en la que también militan otros celedones de Oro.
Bedia vivió la jornada de ayer con cierto regusto amargo. Quien había sugerido, ya en 1983, una jornada en la que participasen las niñas (con la ilusión de que alguna de sus nietas encarnara el papel de Neska Txiki) vio durante años cómo su propuesta era relegada.
'Lo mismo me ha ocurrido con la participación de la Banda Municipal de Música. Yo siempre había pedido su presencia, como en la bajada oficial del Celedón y siempre se me había dicho que tenía que tocar en La Florida. Y ahora que dejo la organización de este acto, el Ayuntamiento la convoca hoy [por ayer] en la plaza de España', resumía Bedia.
Estos sinsabores no pudieron con la satisfacción principal de este protagonista imprescindible de La Blanca: el reconocimiento de sus vecinos. Ayer pudo disfrutar por primera vez como uno más de los actos. 'Y es emocionante. Ver la plaza llena y que la gente te diga que es posible por tu empeño y por el de los amigos, que se han portado como verdaderos héroes', recordaba.
Esos amigos son algunos de los Celedones de Oro con los que comparte andanzas, como José Antonio Zabalza o Feliciano Sáenz y tantos otros que reseña en una nómina casi sin fin. Son el contrapunto, todos ellos, de los verdaderos protagonistas de ayer, dos niños que sólo tenían que saber bailar el aurresku, ahí es nada.
Y lo hicieron con estilo, ante la hornacina de la Virgen Blanca, en la iglesia de San Miguel. Desde allí hasta la plaza de España, donde Jon Sampedro y Olatz Egiluz remedaron a Gorka Ortiz de Urbina en el paseo entre una multitud bastante más civilizada que la del 4 de agosto por la tarde.
Fue el acto oficial de una jornada que tenía también su contrapunto cultural para los más pequeños en el Museo Artium, que se estrenaba en La Blanca. El Artium apostaba por Cambia de look, un taller práctico en el que niños y niñas jugaron con retratos pictóricos y fotográficos para transformarlos después. El taller se repetirá hoy, de 11.30 a 13.30.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002