Hoy por hoy, el francés es el undécimo idioma en la lista de los más hablados, muy por detrás del chino mandarín, el árabe, el hindi o -y ahí sí duele- del inglés o el español. Ya sólo es lengua dominante en las jergas del ciclismo, la moda, la gastronomía y la teología, cuatro especialidades a las que no es fácil encontrar un denominador común. Eso sí, el francés dispone de la Organización Internacional de la Francofonía, una entidad de defensa de su idioma y su cultura.
Con la ayuda de la OIF -que interviene en 51 Estados, Albania, Macedonia o Egipto entre ellos, que suman 112,5 millones de personas que hablan en francés regularmente, 60,5 millones que lo hace ocasionalmente, amén de los 110 millones que lo comprenden un poco o lo chapurrean-, TV5 (el equivalente a TVE Internacional) se ha inventado un concurso, una africavisión, al que invita a participar a todos los Estados africanos no exclusivamente anglófonos o lusófonos. El certamen no reúne a cantantes, sino que pide a los niños de Benin, Congo, Argelia, Marruecos o Costa de Marfil que compongan una canción en francés con la única obligación de que el texto incluya cinco palabras de las diez propuestas.
¿De qué términos se trata? Sencillamente, de una curiosa síntesis entre lo étnico -'pantera' o 'máscara'- y lo tecnológico -'celular' o 'pantalla'-, entre los símbolos clásicos del progreso - 'avión'- y los de las raíces de lo autóctono -'bosque' y 'agua'-, así como la inevitable referencia a los orígenes de todo -'madre' y 'amor'- y una presencia insólita -'arroz'-.
Convocatoria
El concurso Chantez l'Afrique (Cantar África) cuenta también con el respaldo de la Federación Internacional de Profesores de Francés. Su lanzamiento se ha hecho desde Kinshasa, en la República Democrática del Congo, y los ganadores se harán públicos el 26 de noviembre en Abiyán (Costa de Marfil), aprovechando una cumbre del África francófona.
Tres serán finalmente las escuelas premiadas, a las que se dotará de una instalación para captar las emisiones televisivas vía satélite, amén del correspondiente magnetoscopio. Y ya sólo quedará rezar para que los chavales prefieran las emisiones de TV5.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002