María Teresa y María de Jesús Queij Álvarez pasaron ayer tranquilas su primer día como gemelas, después de haber sido siamesas unidas por el cráneo durante su primer año de vida. El equipo de 50 cirujanos de la Universidad de California (EE UU) que las separó el martes, tras una operación de 22 horas, las mantiene sedadas y conectadas a un respirador artificial de la unidad de cuidados intensivos en el Hospital Infantil Mattel, porque su situación es aún crítica.
Hay señales esperanzadoras de recuperación. El doctor John Frazee dijo ayer que los ligeros movimientos que hacían con las extremidades indican que sus cerebros funcionan. No obstante, no se atrevió a descartar por completo que hayan sufrido algún tipo de daño cerebral permanente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002