El rendimiento individual de España, en líneas generales, ha sido bueno, sin grandes sorpresas ni para lo bueno ni para lo malo. Los jugadores han cumplido con su papel y los problemas han venido más por la falta de determinado material humano -carencias o lesiones- que por que los que han jugado lo hayan hecho por debajo de lo esperado.
GASOL. Ha cumplido sobradamente con el peso añadido de ser el jugador más observado, el más vigilado por los contrarios y del que sus compañeros siempre esperan lo mejor. Sin estar en plena forma anota, tapona y rebotea con regularidad. El hecho de que sólo poder jugar como pívot ha limitado en parte su inagotable talento. Ha fallado algunos tiros libres decisivos, pero ha vuelto a confirmar que lleva camino de convertirse en el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto.
NAVARRO. Es un jugador que justifica pagar la entrada para ver un partido. Consciente de su papel estelar, intentó siempre tirar del carro con suerte desigual, pero sin desfallecer nunca. Echó en falta a Raúl López, que le hubiese descargado de la necesidad de efectuar algunos lanzamientos inadecuados, pero sigue siendo una joya por su capacidad imaginativa, su frialdad en los momentos más calientes y su facilidad para jugar a las máximas revoluciones.
GARBAJOSA. El silencioso del grupo. No hace ruido pero logra realizar muchas cosas intangibles. Su dentadura le jugó una mala pasada y pareció acusarlo. De todas formas, es un jugador ya indispensable y en el futuro debe ser un excelente sexto hombre.
NACHO RODRÍGUEZ. Correcto, como siempre. El problema ha estado en que las lesiones le han colocado en un lugar no del todo idóneo para explotar sus virtudes. Lo que le ha faltado a España en la dirección han sido cualidades que Nacho no posee.
JIMÉNEZ. En lo suyo, la defensa y los rebotes, magnífico. Sigue con el problema de su falta de incidencia en ataque. Debe hacerlo algún día si no quiere quedarse en un jugador de medio campo.
PARAÍSO. Con respecto a los europeos de Atenas, Paraíso ha tenido menos presencia en minutos e influencia en el juego. Le hubiese venido mejor algo más de viveza en el juego y más contraataques.
ANGULO. Se puede decir lo mismo que de Paraíso. Pese a ello, su intensidad defensiva y su ánimo inquebrantable le siguen conformando como una pieza importante en el entramado del equipo.
MARCO. Comenzó impresionando con su desparpajo y acierto, yendo a menos su participación según avanzaba el campeonato. Como a Nacho Rodríguez, no se le pueden pedir cosas que no van con su estilo.
ALFONSO REYES. Limitado por su lesión de espalda, Alfonso no ha podido dar lo que está capacitado. El equipo lo ha notado, teniendo que abusar de minutos y responsabilidad a la pareja Gasol-Garbajosa.
FELIPE REYES. Dejó lo mejor para el final, el día de los norteamericanos. Como su hermano, no ha podido rendir a plenitud por cuestiones físicas. Con Alfonso en el Madrid, Felipe debe dar el salto definitivo esta temporada y convertirse en una fuerza fiable.
CALDERÓN Y JUNYENT. Presencia casi testimonial. Ni quitaron ni pusieron.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002