La Ertzaintza permitió ayer en San Sebastián que se desarrollase una manifestación a favor de los presos de ETA que había sido prohibida por la Consejería vasca de Interior y el Tribunal Superior de Justicia de Euskadi. La manifestación se toleró 'para evitar males mayores, en un día festivo de regatas en el que la ciudad estaba abarrotada de donostiarras y visitantes', adujo Interior. La policía autonómica dejó paso libre a la marcha, en la que participaron dirigentes de la suspendida Batasuna, tras identificar a dos de los convocantes, contra los que se emprenderán acciones legales.
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El comienzo de la manifestación, que finalizó con vítores aislados a la banda terrorista, estaba previsto para las 13.30. Cuando arrancó, apenas había transcurrido un cuarto de hora del final de la regata de traineras Bandera de La Concha, un espectáculo deportivo que congrega cada año a miles de personas. El Boulevard donostiarra, donde se había convocado a los manifestantes, se hallaba atestado de gente y apenas era posible distinguir, salvo por las camisetas de colores, a los aficionados al remo de los simpatizantes de la izquierda aberzale.
Los manifestantes fueron concentrándose junto al quiosco de la alameda. Entre ellos estaban los dirigentes de la Mesa Nacional de Batasuna Joseba Álvarez y Joseba Permach, y dos de los cinco concejales de esa formación en San Sebastián: Josetxo Ibazeta y Maider Alustiza.
La marcha comenzó a la hora prevista. Varias personas, entre ellas el abogado Txema Matanzas, letrado habitual de presos de ETA, y Sabino Juaristi, quien se presentó "como un ciudadano que tiene amigos presos", desplegaron una pancarta con el lema, en euskera, "Euskal Herria necesita libertad". Tras ellos, unas 2.000 personas, que comenzaron a corear gritos en favor de los presos etarras y de la lucha como "único camino".
Dotaciones de la Ertzaintza les esperaban a unos 150 metros. Medio centenar de agentes se desplegaron formando un cordón que cortaba la calzada, mientras escuchaban insultos de los manifestantes: "Zuek ere, txakurrak zarete" ("Vosotros también sois perros").
Lemas y advertencias
Responsables del operativo policial se dirigieron a quienes sostenían la pancarta y les pidieron que se identificaran. Txema Matanzas y Sabino Juaristi asumieron la responsabilidad de lo que pudiera ocurrir en el transcurso de la marcha y se comprometieron a tratar de que los lemas de la movilización se limitaran a la situación de los presos de ETA, según aseguraron. Los agentes accedieron, pero les advirtieron de que si se proferían gritos en favor de ETA o contra la Ertzaintza cargarían con material antidisturbios. La Consejería de Interior recordó tras el final de la manifestación que la convocatoria había sido prohibida y que se emprenderán acciones legales contra Matanzas y Juaristi, entre otros.
La marcha se detuvo algo más de cinco minutos; no así las protestas de los manifestantes, que gritaban a favor de la independencia y en contra del PNV, partido cuya sede donostiarra se halla exactamente en el lugar en que se situó el cordón policial.
Una vez identificados los dos responsables, los agentes volvieron a sus furgonetas, permitieron que los manifestantes avanzasen y vigilaron la marcha durante todo su recorrido. Un helicóptero sobrevoló constantemente la zona.
La manifestación alcanzó alrededor de las 14.00 su punto de partida. Allí, Juaristi, a voz en grito -no funcionó el megáfono- reclamó el "fin de la dispersión" de los presos etarras como una reivindicación mayoritaria de la sociedad vasca y anunció que continuarán defendiendo este objetivo "en la calle y en las instituciones". El acto finalizó con el canto del Eusko Gudariak y gritos a favor de una "Euskal Herria libre". En ese momento, cuando comenzaban a disolverse los manifestantes, algunos dieron vivas aislados a ETA.
La manifestación había sido prohibida por el Departamento de Interior el pasado lunes con el argumento de que se podían registrar incidentes como los ocurridos el pasado día 1, también en San Sebastián, tras otra marcha convocada con el mismo lema. Ese mismo día, el juez Garzón prohibía todas las marchas a favor de Batasuna. La decisión de la Consejería de Interior, que dirige Javier Balza, fue ratificada el jueves por el Tribunal Superior vasco, que rechazó el recurso de los convocantes.
En todo caso, varios simpatizantes de la izquierda aberzale, entre ellos Sabino Juaristi, habían anunciado su intención de mantener la convocatoria porque no era una marcha "contra la ilegalización de Batasuna" sino un acto que "se celebra desde hace 25 años, tras las regatas de La Concha, en solidaridad con los presos de ETA y sus familias".
Anoche, el Departamento vasco de Interior difundió una nota en la que, en respuesta a las críticas del PP, afirmaba que "sólo políticos insensatos pueden pretender que la Ertzaintza actúe como una policía de la dictadura, disparando y cargando contra el gentío".
No obstante, recordaba que los organizadores de la manifestación incurrieron en "dos graves infracciones". Una, de carácter administrativo, "será castigada con la máxima sanción", según Interior. La segunda, agregaba la nota, supondrá la apertura de un "atestado penal por el incumplimiento de la orden del juez Garzón". El Código Penal castiga con seis meses a un año de cárcel el delito de desobediencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002