El Fondo General de Garantía de Inversiones (FGGI) ha enviado cartas certificadas para informar a unos 600 clientes estafados de Gescartera de que pueden cobrar su indemnización. Es el primer bloque de inversores que cumple los requisitos establecidos: acreditar documentalmente su derecho a cobrar, autorizar su verificación a través de terceros y disipar toda duda sobre la licitud del origen de la inversión, ya que se exceptúa a quienes blanquearon capitales o han invertido en paraísos fiscales. La media de las primeras indemnizaciones que pagará el Fondo de Garantía ronda los 10.000 euros.
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La estafa de Gescartera, perpetrada durante nueve años (1992-2001), dejó a 1.800 inversores, entre ellos entidades de la iglesia, la ONCE y la mutualidad de la Policía, sin 93 millones de euros. De media, las pérdidas ascienden a más de 50.000 euros por cliente.
El Congreso de los Diputados investigó este escándalo y descubrió el mal funcionamiento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que pese a contar con todos los datos sobre las irregularidades en Gescartera, facilitados por los inspectores del organismo, no aprobó su intervención en el momento en que podía haber evitado una estafa multimillonaria. La presidenta de Gescartera, Pilar Giménez-Reyna, era hermana del entonces secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez-Reyna, que tuvo que dimitir por su mediación en este caso. La presidenta de la CNMV, que almorzó con los dueños de Gescartera tras la mediación del secretario de Estado, también dimitió.
La investigación judicial aún no ha aclarado si los 93 millones de euros están escondidos en algún país extranjero o si fueron dilapidados por la gestión de los dueños de Gescartera.
El pago de indemnizaciones a los inversores comenzará cuando se cumplen 14 meses del estallido de la mayor estafa inversora de la historia española. El pasado agosto, el Ministerio de Economía despejó el último escollo legal que retrasaba los pagos al decidir cómo se nutría la bolsa para tales indemnizaciones entre el FGGI y los fondos de garantías de depósitos en establecimientos bancarios, cajas de ahorro y cooperativas de crédito. El FGGI declinó enviar a los reclamantes las cartas de pago en agosto para evitar su devolución por ausencia. Además, se requiere copia compulsada de la documentación sobre la titularidad de los valores, ya que el FGGI se subrogará ahora como acreedor de Gescartera. Si la indemnización pagada iguala la inversión del cliente, en caso de que la agencia de valores de Antonio Camacho devolviese el dinero, lo cobraría el fondo. Si el inversor sólo recupera parte de su inversión a través de la indemnización, el FGGI y el cliente se repartirían proporcionalmente un eventual resarcimiento por Gescartera. Una vez que el cliente dé su conformidad a la indemnización, recibirá el dinero por transferencia bancaria. El pago a los restantes 1.200 clientes de Gescartera que han reclamado no sólo es cuestión de tiempo. Algunos no pueden acreditar la titularidad de su inversión y otros, sencillamente, no tienen derecho (la familia Giménez-Reyna, por ejemplo).
Algunos clientes de AVA, otra agencia de valores que dejó a los inversores sin sus ahorros, también se aproximan a la recta final del cobro de indemnizaciones, pero falta el estudio de las certificaciones, remitidas recientemente por terceros.
Entretanto, la instrucción judicial del caso Gescartera avanza con lentitud. "Cuanto más tiempo pase, más se aleja la alarma social que llevó a Pilar Giménez-Reyna [ex presidenta de Gescartera] a prisión. Además, ella ya ha pagado con un año en prisión. A estas alturas, todo el mundo sabe que era una comercial de lujo", explican fuentes de su defensa. El diario particular de Pilar Giménez-Reyna puso en la picota a su hermano Enrique, al que le costó el puesto de secretario de Estado de Hacienda por las minuciosas anotaciones sobre sus desvelos y mediaciones ante la CNMV, cuya ex presidenta, Pilar Valiente, aún no ha comparecido en el juzgado.
Algunos letrados de la causa consideran que está próxima la citación judicial de Valiente, y explican de esta manera la tardanza: "Preferíamos citar primero a sus subalternos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002