Antonio Camacho, dueño de Gescartera, continúa en prisión preventiva en Soto del Real casi 14 meses después de su ingreso. El pasado mes de julio, la juez Teresa Palacios no sólo denegó su libertad provisional sino que le recordó que le quedaba un año para cumplir el requisito legal.
El Hong Kong and Shangai Banking Corporation (HSBC), el banco con el que trabajó Camacho desde la creación de Gescartera hasta que fue intervenida, sigue sin aclarar cuál fue su relación con la agencia de valores y las distinciones de las que le hicieron objeto. No consta tampoco el final de la investigación anunciada sobre las cuentas cifradas de este banco, denunciadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores en octubre de 1999, y que, en la práctica, le convertían en un islote de opacidad fiscal, según el PSOE.
De la contabilidad aportada a la Audiencia Nacional por el HSBC se desprende, según juristas que la han consultado, que Camacho efectuó operaciones de compra y venta de valores como cliente particular que supusieron un movimiento de más de 240 millones de euros entre 1992 y 2001. Frente a tales cifras, las cuentas particulares de Camacho sólo arrojaban un saldo de 4.800 euros. "No parecía un cliente más. HSBC no era el banco de Gescartera, sino el banco de Camacho. Cosa diferente es la relación de Camacho con los directivos de ese banco. El HSBC le dio una serie de créditos incomprensibles destinados a la compraventa de valores en Bolsa con la única garantía de los propios valores", según Juan Molins, abogado del principal colaborador de Camacho, José María Ruiz de la Serna.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002