El viento vuelve a soplar contra los intereses de Galicia. El fuel vertido por el Prestige regresó ayer a las Rías Bajas, la mayor reserva de marisco de Europa. Los marineros de la Ría de Vigo tuvieron que embarcarse de nuevo para frenar con sus propias manos una nueva oleada de chapapote. Lo lograron mientras hubo luz. Con la noche volvió el desánimo. En las otras rías, también amenazadas por lo que ya se conoce como tercera marea negra, miles de pescadores se preparan para volver a plantar batalla al combustible.
El vicepresidente primero, Mariano Rajoy, admitió que la situación vuelve a ser preocupante. El Gobierno asegura que sólo las embarcaciones pequeñas de los mariscadores y pescadores de las Rías Bajas son eficaces contra la marea de fuel. El Instituto Hidrográfico de Portugal considera que la mancha de mayor volumen tocará las costas mañana, viernes, en función de los pronósticos sobre la dirección del viento.
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Unas 200.000 personas se manifestaron ayer por distintas ciudades de Galicia -unas 130.000 sólo en Vigo- para exigir dimisiones. Por otro lado, más de 60 técnicos del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, dependiente del CSIC, responsabilizaron ayer al Ejecutivo de la catástrofe.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002