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El Barça se queda sin dinero

El club, con sus estrellas en el banquillo, ha duplicado su deuda con Gaspart y ahora precisa un crédito

El poder adquisitivo del Barcelona se ha desplomado. Acostumbrado a tirar del talonario para fichar a algunos de los mejores futbolistas, desde Cruyff hasta Rivaldo pasando por Schuster, Maradona, Romario o Ronaldo, causa ahora perplejidad por su impotencia para reforzar una plantilla que se debate en el noveno puesto de la Liga y, para colmo, está diezmada por las lesiones.

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El técnico, Louis van Gaal, reclama desde principio de temporada los fichajes de un delantero y un defensa izquierdo. Pero la directiva, por ahora, hace oídos sordos. Se remite a la carencia de medios económicos para pujar por las escasas perlas que existen en el mercado y, por más que trate de disimularlo, denota que se ha resquebrajado su confianza en los criterios del holandés para reclutar jugadores. Por eso continúa sin mover ficha mientras dedica sus fuerzas al desarrollo de un plan estratétigo con el que, entre otras cosas, se pretende reducir en un 7% los gastos no deportivos y aumentar por todos los medios posibles los ingresos.

El potencial del club azulgrana queda fuera de cualquier duda: cuenta con más de 106.000 socios, más que ningún otro club del mundo, y tiene un tirón como pocos. Pero, desde que perdió a Figo, su política económica y, en especial, sus inversiones en fichajes han encadenado un fiasco tras otro. La onerosa renovación de Rivaldo, firmada por Joan Gaspart, tendió un puente de plata para que el brasileño se marchase, sin contrapartida alguna, al Milan. Mientras tanto, el presidente invertía dinero a espuertas, casi 200 millones de euros, en 16 fichajes que en ningún caso han supuesto la incorporación de jugadores que abanderen al equipo y marquen diferencias.

La falta de criterio se ha reflejado en los cambios de entrenador -Llorenç Serra Ferrer, Carles Rexach y Van Gaal, que estuvo a un paso de la destitución antes de ganar en Mallorca el 21 de diciembre- y en la esperpéntica situación que se ha producido en los tres últimos partidos, ante el Mallorca, el Recreativo y el Málaga, con los fichajes más costosos de los dos últimos años, es decir Saviola, Riquelme y Mendieta -cedido, pero por el que el Lazio cobrará un buen pellizco-, en el banquillo.

Sin margen de maniobra

A pesar de la gravedad de la situación deportiva -aun sumando siete de los últimos nueve puntos es noveno en la tabla aunque en la Liga de Campeones su marcha es inmejorable-, la directiva no ha podido ofrecer ningún tipo de reactivo. De fichar, lo haría solicitando un nuevo crédito de 30 millones de euros, el mismo importe que otro de principios de temporada. Pero el tema económico apenas permite un margen de maniobra. Según fuentes conocedoras de las cuentas, la deuda neta, que era de 83 millones de euros cuando Josep Lluís Núñez dimitió en 2000, es ahora de 180 millones. El club, eso sí, no reconoce una deuda tan elevada porque, en sus presupuestos, no contabiliza los avances a cuenta que ya ha ingresado por algunos de los contratos más importantes con sus proveedores, como el de televisión o el de ropa deportiva con Nike. Esas dificultades financieras, agravadas con dispendios de enjundia, como la generosa renovación que Gaspart firmó a Puyol -unos seis millones de euros por temporada-, permiten comprender mejor un desvío presupuestario que, en la junta directiva del pasado octubre, ascendía ya a 24 millones sobre un presupuesto de 162.

Joan Castells, que dirigía el área económica, ha sido uno de los cinco vicepresidentes que ha dimitido durante la etapa presidencial de Gaspart. Su puesto ha pasado a ocuparlo Enric Reyna, presidente de la Asociación de Promotores de Edificios (APCE). Reyna mantiene que, si no se ficha, no será por falta de dinero. Pero Van Gaal ha insistido en varias ocasiones en que ha tenido que limitar sus demandas a los condicionantes presupuestarios. Lo que no quiere tampoco el entrenador es asumir fichajes que no supongan un salto de calidad en la plantilla. La directiva, mientras tanto, recela del criterio de un técnico que insistió en hacerse con los servicios de Mendieta y que ahora lleva ya bastantes partidos prescindiendo de él.

Precisamente, el de Mendieta es uno de los casos que demuestran las disfunciones en los despachos del Camp Nou. Su ficha anual es de 4,8 millones, pero el Barça tendrá además que abonar 5,4 millones al Lazio si decide no ejercer una opción de compra que asciende a 24 millones. Otro caso sintomático es el de Geovanni. El Barça pagó por él 20,4 millones en mayo de 2001. Ahora le acaba de ceder al Benfica con una opción de compra de 15. En el mejor de los supuestos, habrá perdido 5,4 millones en la operación.

Lo peor es que no hace tanto tiempo Johan Cruyff, como entrenador, podía echar en cara al entonces presidente Josep Lluís Núñez: "El dinero debe estar en el campo, no en el banco". Van Gaal sabe que, ahora, no puede reclamar lo mismo a Gaspart.

Recaudar a toda costa

La directiva del Barcelona, considera "un pelotazo" y "un agravio" la inyección económica que logró el Real Madrid mediante la recalificación de sus terrenos. Ahora el Barça intenta una operación similar en la zona adyacente al Camp Nou, entre las más revalorizadas de Barcelona. La presión ejercida por los vecinos empujó al fracaso de esa operación, denominada Barça 2000, que auspiciaba el anterior presidente, Josep Lluís Núñez. Gaspart intenta reconducir el tema, pero los vecinos de Les Corts continúan ojo avizor para evitar todo tipo de especulación.

El club ingresó la pasada temporada 25,6 millones por la venta de parte de los terrenos que poseía el club en Sant Joan Despí. Así, y gracias al ingreso de una cantidad similar por los traspasos de jugadores, logró un beneficio de 7,2 millones en el último ejercicio a pesar de que las pérdidas de la cuenta de explotación se elevaban a 47,4 millones. Gaspart aseguró que no aceptará que el equipo luzca publicidad en sus camisetas, pero deslizó que tiene una oferta de 60 millones por cinco años. El club trata de lograr más ingresos gracias al carnet de simpatizante Gent del Barça, que cuesta 36 euros. Su objetivo es que sea adquirido por un millón de aficionados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de enero de 2003

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