El análisis de la evolución electoral del PP desde 1995 demuestra que, los estrategas electorales del partido lejos de limitarse a defender sus feudos tradicionales de voto, han realizado una importante tarea de captación de sufragios en los supuestos bastiones socialistas: las ciudades de tamaño medio. Ello a pesar de que, en la circunscripción electoral de Valencia, la capital es la joya de la corona del PP (242.476 votos en las generales de 2000) porque garantiza su hegemonía en todas las convocatorias electorales. Valencia ciudad representa aproximadamente el 35% de los votos que consigue el PP en la circunscripción y más del 20% de los sufragios obtenidos en toda la Comunidad Valenciana.
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Tras la capital, el PP tiene su granero de votos en Gandia, Torrent, Sagunto, Paterna, Mislata, Alzira, Xàtiva, Ontinyent y Burjassot. Todos ellos, a excepción de Xàtiva y Ontinyent, gobernados por los socialistas, generalmente con apoyo de otros partidos tras las elecciones municipales de 1999. Desde entonces el PP, mediante mociones de censura, ha colocado alcaldes en Sagunto, Mislata y Ontinyent (en este último municipio sólo temporalmente). Los populares demuestran, en general, una movilización mayor y más homogénea de voto que los socialistas, independientemente de la convocatoria electoral de que se trate. En los citados municipios quedaron muy cerca de los socialistas en los comicios locales pero siempre los superaron en las convocatorias restantes: autonómicas, europeas y generales. Lo que implica que los candidatos socialistas ni siquiera pudieron, en muchos casos, movilizar el voto que pidieron para ellos en favor de sus jefes de fila a la Generalitat o a la Presidencia del Gobierno. Una situación que el PP espera rentabilizar en las próximas convocatorias, especialmente en el caso de los denominados candidatos rentistas del PSOE. Es decir en aquellas plazas donde los cabeza de lista socialistas, bien por evitar quemarse o bien por falta de medios materiales y humanos, confían en remontar posiciones electorales a costa del previsto efecto Zapatero.
En la circunscripción de Alicante, la situación institucional todavía es más favorable al PP porque los graneros de voto coinciden en muchos casos con la adscripción de los primeros munícipes. Alicante representa, aproximadamente, más del 20% de los votos populares obtenidos en la circunscripción. Elche el 14%, Alcoy el 4,5% y, a partir de ahi, le siguen Orihuela, Benidorm, Torrevieja y Elda. De estos municipios, los socialistas lograron colocar en 1999 alcaldes en Elche, Elda y Alcoi y han perdido esta última plaza.
Los comportamientos electorales en las principales plazas de Alicante son similares a los de la circunscripción de Valencia. El PP muestra una movilización electoral más eficiente y homogénea, incluso en los municipios donde -generalmente por problemas internos y falta de fuerzas con las que poder aliarse- obtiene un resultado ligeramente inferior que le impide lograr el gobierno municipal. Curiosamente, los socialistas logran una movilización de voto muy homogénea, pero inferior a la del PP, en todas las convocatorias en Alicante y Elche, incluso en las elecciones generales donde no logran incrementar significativamente la participación de la población inmigrante, cosa que sí logra el Partido Popular.
Por lo que respecta a la circunscripción de Castellón, los pulares logran en la capital (29,5%), Vila-real, Vall d'Uixó, Burriana, Vinaròs y Benicarló más de la mitad de todos los votos logrados en la circunscripción. En esta circunscripción, como en las otras dos restantes, el resultado de las últimas elecciones generales pone de relieve que el PP supo incrementar su apoyo electoral, tanto en número de votos absolutos como en porcentaje relativo. Una circunstancia que revela -al menos en teoría- la existencia de terreno electoral conquistable por el PP en las próximas elecciones autonómicas y municipales.
La evolución histórica del voto del PP en la Comunidad Valenciana permite comprobar también la capacidad de los populares para concentrar y mantener el voto procedente, no sólo de la extinta CDS [el hoy portavoz parlamentario del PP fue el candidato autonómico de esta formación en 1987] y Unión Valenciana [la consejera de Agricultura y el presidente de la Diputación de Valencia, entre otros cargos, fueron destacados dirigentes regionalistas], sino del PSPV-PSOE [partido del que también fichó algunos cargos intermedios] y de las nuevas hornadas de votantes que ha hecho crecer el censo desde los 3.131.187 electores registrados en 1995 hasta los 3.366.210 del año 2000.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003