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Eduardo Zaplana | Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales

"No habrá enfrentamiento por las pensiones"

Eduardo Zaplana (Cartagena, 1956), tras haber cerrado el contencioso sobre el decretazo con los sindicatos, ha abierto una nueva polémica en torno al cálculo de las pensiones futuras. El ministro de Trabajo quiere, en cualquier caso, que los cambios se hagan con consenso. Zaplana afirma que no se plantea entrar en la carrera para suceder a José María Aznar y cree que ya hay "tres excelentes candidatos".

El ministro de Trabajo no ha visto Los lunes al sol, las desesperanzas de un grupo de parados víctimas de la reconversión industrial. Por referencias, cree que se trata de "una buena película, aunque no refleja la realidad socio-laboral del país". Eduardo Zaplana ve con más optimismo que el cineasta Fernando León el futuro de los desocupados, y está convencido de que, "si la recuperación económica se confirma, se alcanzará el pleno empleo en 2010". La obsesión del ministro, que asegura no sentirse candidato para suceder a Aznar, es lograr la paz social. Un objetivo que se ha visto perturbado con la polémica campaña publicitaria sobre la actualización -obligada por ley- de las pensiones actuales y su adjudicación a la empresa presidida por Miguel Ángel Rodríguez.

"En los ejercicios de flexibilidad y diálogo no se deben buscar vencedores y vencidos"

"No haré reformas sin consenso, pero hay debates a los que no debemos tener miedo"

"Hay que cumplir el acuerdo sobre pensiones, y ojalá se pudiera sumar UGT"

Pregunta. ¿Se va a arrepentir de esa campaña?

Respuesta. En absoluto. La hemos hecho para explicar algo muy necesario, y no es la primera vez. Los gobiernos socialistas la hicieron reiteradamente, al menos cuatro años. Sobre el sistema de adjudicación de la campaña, hay que recurrir a esta fórmula, legal y habitual, porque hay muy poco tiempo desde que se conoce la desviación del IPC por la que se revisan las pensiones hasta que se empieza a pagar, el 15 de enero.

P. ¿Con la propuesta de reforma del subsidio agrario, considera resuelto el conflicto con los sindicatos surgido a raíz del decretazo?

R. Niego lo del decretazo. Hecha la precisión, no es que crea que se ha resuelto, es que he visto a [Cándido] Méndez y [José María] Fidalgo [líderes de UGT y CC OO] declarándolo formalmente.

P. ¿Por qué ha sido posible ahora y no hace un año?

R. En aquel momento los sindicatos pusieron como condición previa que se retirara el decreto y hubo un periodo de incomunicación.

P. ¿No hubo también una equivocación del Gobierno?

R. Equivocaciones pueden cometer los sindicatos y el Gobierno, pero en este caso no, porque no hubo posibilidad material de dialogar en aquel momento.

P. Da la sensación de que usted vino a sustituir al ministro Juan Carlos Aparicio precisamente para arreglar este asunto.

R. Los sindicatos tienen una excelente opinión de Juan Carlos Aparicio, un hombre predispuesto siempre al diálogo. Lo que pasa es que la política tiene sus momentos, y en aquel momento los sindicatos, libres de elegir, no quisieron hablar, y yo he tenido la fortuna de que, a partir de la huelga general [20 de junio] la situación ha sido distinta.

P. Pero cambió precisamente a raíz de la huelga general.

R. Lo importante es que se ha recuperado una relación con los sindicatos, que se ha visto interrumpida desde 1996 exclusivamente en un periodo muy corto; en siete años se han propiciado 17 acuerdos sociales.

P. ¿El Gobierno no cambió de táctica cuando vio el impacto del enfrentamiento en las encuestas?

R. El Gobierno no ha cambiado, sino que ha tenido es la posibilidad de hablar a partir de julio, posibilidad que antes no se le dio.

P. Tras la huelga general, el Gobierno dio un giro importante en siete de los ocho puntos del decreto y hace una semana, en el octavo.

R. Discrepo profundamente de que no queda nada del decreto. Los cambios no rompen el espíritu de la reforma, y en los ejercicios de flexibilidad y de diálogo no se deben buscar vencedores o vencidos.

P. Con la reforma del subsidio agrario, ¿cree que se va a acabar con el fraude?

R. Este sistema es sustancialmente mejor, e impedirá un comportamiento que podía existir.

P. Acaba de abrir un nuevo frente al proponer que se amplíe el cálculo de la pensión a toda la vida laboral.

R. Me atrevo a decir que no se abrirá ningún frente y, si quieren, se lo explico.

P. Explíquelo.

R. La ampliación de ese plazo se hizo ya de ocho a 15 años, con acuerdo de UGT y CC OO, y las pensiones desde entonces han subido. Posteriormente, en un segundo pacto que ya no suscribe UGT pero sí CC OO, se establece que en 2003 se fijarán los criterios para poder ampliar el plazo de nuevo. Lo único que hemos dicho es que hay que cumplir ese acuerdo, y ojalá se pudiera sumar UGT. A eso añádanle que la UE, en todas sus recomendaciones, nos dice que se debe computar toda la vida laboral; añádanle que todas las legislaciones europeas tienden o están ya en esa situación; añádanle que hay muchos trabajadores para quienes los últimos años de cotización son los peores, y añádanle que estoy dispuesto a intentar dialogar sobre todo y a no pelearme con nadie. En conclusión, es imposible el enfrentamiento sobre las pensiones.

P. Hay estudios que dicen que elevar el cálculo a toda la vida laboral supone un recorte del 20% en la pensión.

R. Yo tengo los estudios contrarios. Supondría un aumento. Reitero que quiero consenso y estoy dispuesto a que se debata.

P. El Gobierno no hace mucho caso a Bruselas en sus recriminaciones sobre el sistema de pensiones.

R. Bruselas dice todos los días muchas cosas que hay que tener en cuenta, pero el sistema público de pensiones en España es el más saneado y el que tiene la dotación del Fondo de Reserva más importante, y durante muchos años va a seguir engordando para dar cobertura, por si se producen situaciones difíciles por el envejecimiento de la población.

P. ¿Hasta qué año no habrá tensiones en el sistema?

R. Si digo que la garantía absoluta del sistema llega hasta 2015, no quiere decir que a partir de ese año tenga necesariamente que haber incertidumbre. Quiere decir que hoy tenemos datos fiables hasta entonces de la evolución demográfica, del crecimiento de la economía y el empleo. Después, si se hacen las cosas bien, seguirá siendo viable el sistema.

P. Otra de las críticas de Bruselas es el elevado paro que sigue existiendo en España, sobre todo en algunas regiones.

R. Bruselas dice que tenemos unos índices de paro y de temporalidad altos, y también dice que la política de empleo en España ha sido la mejor de la UE, y la de reducción de temporalidad, la segunda mejor. No quiero mirar al pasado, pero, si hubiéramos partido de otra situación, el resultado sería distinto. Y creo que, si la recuperación de la economía se confirma, se cumplirá el objetivo del pleno empleo en 2010.

P. Con este clima de paz social, subrayado con el pacto de convenios, ¿qué agenda le espera?

R. Tenemos que hablar de formación continua y de la Ley de Empleo en el marco del Inem. También dije cuando llegué que una de las cosas que más me preocupaban eran las políticas sociales. Quiero abordar debates importantes como el de las personas dependientes, la discapacidad, la violencia doméstica, la ley de familias numerosas, planes de igualdad, un plan de guarderías y seguir haciendo posible la incorporación de la mujer al mercado laboral. Voy a estar dos años en esta responsabilidad y me gustaría hacer muchas cosas.

P. Se habló en su día de la privatización del Inem. ¿Esa posibilidad la contempla?

R. No haré ninguna reforma en ese sentido sin consenso, pero creo que hay debates a los que no debemos tener miedo. Por ejemplo, estudiar las experiencias buenas del Reino Unido, que tiene privatizadas las oficinas de empleo. Hablar no presupone nada, y ahora tenemos buen clima para plantear diálogos sin tensión.

P. Ha dicho que va a estar dos años aquí, ¿se plantea ser candidato a suceder a Aznar?

R. Sinceramente, no contemplo ser candidato. La sucesión está bien planteada, con tres excelentes candidatos, de los que habla con cierta regularidad la prensa.

P. En el conflicto con Irak, ¿cree que es irremediable la guerra?

R. Me faltan datos para saber si es irremediable. No deseo la guerra, y ojalá no se produzca; es un drama para todos. Pero lo principal para evitar la guerra es defender el orden internacional, y me identifico más con las Naciones Unidas y los países democráticos que con Irak, dirigido por un dictador perverso.

P. Francia y Alemania tampoco quieren la guerra, y sin embargo se ha abierto una brecha en la UE respecto a España o Reino Unido.

R. El día 5 hay una reunión del Consejo de Seguridad. Vamos a ver qué pasa, qué dicen Francia, Alemania y el resto de países. En cualquier caso, el Gobierno español no quiere la guerra, pero la comunidad internacional lleva 12 años esperando a que Sadam Husein cumpla las resoluciones que le obligan a desarmarse.

P. ¿Le ha manchado algo el chapapote del Prestige?

R. El chapapote nos ha manchado a todos por la tragedia que se ha producido. Yo dije que estos acontecimientos hay que valorarlos con distancia, porque es normal que en los momentos álgidos de la catástrofe algunos sean presa del nerviosismo.

P. Cuando lleguen las elecciones, ¿los resultados en Galicia no van a perjudicar a su partido?

R. Creo que el clima en la opinión pública está cambiando con la valoración serena de estos acontecimientos. Al margen de errores, la desmesura siempre es mala, y eso es lo que le ha pasado al partido socialista. Si su crítica hubiera sido razonable, los ciudadanos lo entenderían mejor. Es como el juego de las siete y media, es mejor pararse que pasarse. Le ha ocurrido con el Prestige y le puede pasar con Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003