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LA TRAGEDIA DEL 'COLUMBIA'

La Estación Espacial Internacional se queda sin el vehículo clave de transporte

Pedro Duque tenía previsto volar a la base orbital el próximo abril en una nave rusa

Entre los millones de personas consternadas por el accidente del Columbia, Kenneth Bowersox (comandante), Donald Pettit y Nikolai Budarin (ingenieros de vuelo) estarán profundamente preocupados. Ellos son ahora la tripulación permanente de la Estación Espacial Internacional (ISS), en órbita de la Tierra a 400 kilómetros de altura. El accidente supone la muerte de siete astronautas y un golpe demoledor para el programa mismo de la ISS, al quedar en suspenso los vuelos de los transbordadores, imprescindibles para la construcción y operación de la base orbital.

Mientras no despeguen los transbordadores de nuevo -y la NASA no ha indicado durante cuánto tiempo quedan suspendidos los vuelos- no puede continuar el montaje en órbita de la ISS según el calendario previsto ni mantenerse el plan de tripulaciones. El trabajo de muchos miles de personas implicadas en este programa resulta gravemente afectado por la pérdida del Columbia. También pone en duda futuras misions como la del astronauta español Pedro Duque, cuyo vuelo a la estación en una Soyuz rusa está fijado para el próximo 26 de abril.

Duque manifestó ayer desde Rusia, donde realiza los entrenamientos, su "pena enorme" ya que "conocía a todos los integrantes del Columbia muertos menos al israelí", informa Efe. Respecto a la posibilidad de que se suspenda su vuelo dijo: "Es absolutamente prematuro decir qué es lo que va a pasar", ya que "todo ahora mismo se va a replantear".

Aunque las cápsulas Soyuz van y vienen a la estación, no pueden sustituir completamente a los transbordadores de la NASA. Un experto ruso dijo ayer que el accidente del Columbia puede hacer que se suspenda el programa de la estación indefinidamente, hacer regresar a los astronautas a la Tierra y dejar la base en régimen automático, informa France Press.

La ISS, que está construyendo EE UU junto con Rusia, Europa, Japón y Canadá como socios principales, dio pleno sentido a los transbordadores de la NASA como vehículo más versátil y eficaz (aunque no más barato) que los tradicionales cohetes. El desarrollo de la estación está íntimamente ligado al uso de los transbordadores, aunque no se puede decir que estas naves no son imprescindibles para construir una base en órbita puesto que Rusia (y antes la URSS) hizo y usó la Mir con cohetes y cápsulas para los cosmonautas y para las cargas.

Antes de la ISS, los transbordadores hacían misiones cortas (dos semanas) de experimentos dando vueltas alrededor de la Tierra (como la del Columbia), también realizaban operaciones de puesta en órbita de satélites o misiones de servicio de otros equipos (sobre todo el telescopio Hubble).

Con el montaje de la estación en órbita, comenzó una explotación más intensa de estos vehículos, incrementándose el número de vuelos anuales. Dos terceras partes de la ISS, con un coste total 72.000 millones de euros, está completada y la paralización o retraso del programa es un durísimo golpe para la NASA, pero también para los otros socios. La Agencia Europea del Espacio (ESA) tiene previsto enviar su módulo Columbus el año que viene.

El regreso de Bowersox, Pettit y Budarín, que llevan 70 días en el espacio, está planeado para el próximo marzo a bordo del transbordador Atlantis. Pero en caso de necesidad hay planes de emergencia y medios de evacuación de la tripulación. Una Soyuz está siempre en la ISS para que los tres astronautas pueden abandonar la base.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003