Germán Burgos, al que sus compañeros dedicaron ayer el partido ante el Málaga, al igual que la afición rojiblanca, evoluciona favorablemente tras la operación a la que se sometió el sábado para extirparle un tumor maligno de un riñón. Ayer, el portero abandonó la UVI.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003