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España negocia alternarse con Polonia en el control de un sector de Irak

Defensa quería que sus tropas se encuadrasen en la división británica

España está negociando la posibilidad de que un general español se alterne con uno polaco al frente del sector de Irak bajo responsabilidad de Polonia. La división polaca, una de las cuatro en que se ha dividido el país, se ubica al sur de la estadounidense, con capital en Bagdad, y al norte de la británica, con capital en Basora. Con esta fórmula, España aceptaría situar sus tropas en el sector polaco y no en el británico como pretendía. Los 1.500 soldados comprometidos por España deberían desplegarse a lo largo del mes de julio.

El Ministerio de Defensa se ha resistido desde el primer momento ha desplegar sus soldados en la zona polaca. No sólo porque las Fuerzas Armadas de este país del antiguo Pacto de Varsovia carecen de sistemas interoperables con los ejércitos de los otros socios de la OTAN, sino porque se trata de una zona especialmente conflictiva, pues incluye las ciudades santas chiíes de kerbala y Najaf, donde los imanes regresados de Irán han llenado el vacío de poder dejado por la caída del régimen de Sadam Husein.

El Ministerio de Defensa intentó hacer valer la presencia en el puerto de Um Qasr del buque Galicia, dedicado a tareas de ayuda humanitaria para reclamar el control de un sector en el sur de Irak, encuadrado bajo la división británica. Sin embargo, el Reino Unido pactó con Italia el despliegue de sus soldados en la provincia de Nasiriya y sólo ofreció a España una zona desértica y prácticamente deshabitada.

Las presiones del Gobierno de Varsovia para que la brigada española se desplegara en su zona fueron rechazadas por el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, quien sólo aceptó, como gesto de buena voluntad, asignar 25 oficiales al cuartel general de la división polaca.

Sin embargo, la situación ha cambiado en las últimas semanas. Los intentos por desplazar a Italia de Nasiriya se han demostrado infructuosos y la decisión del Consejo Atlántico de prestar apoyo logístico a Varsovia alivia en parte las deficiencias de los militares polacos en sistemas de mando, control y comunicaciones, así como en información.

Pese a ello, el sector polaco será muy complicado, ya que está previsto el despliegue de tropas de una decena de países, la mayoría procedentes del Este de Europa. Tras el contingente polaco, de unos 2.000 militares, el más numeroso de los anunciados hasta ahora sería el ucranio, con 1.800, seguido del español, con un máximo de 1.500. Por su parte, Bulgaria ha ofrecido 500 soldados y Rumania, 650.

El despliegue del contingente español en el sector polaco obligará a replantear todos los planes de su participación en Irak.

En una respuesta enviada al diputado de CiU Carles Campuzano, el Gobierno calcula que el contingente enviado hasta ahora a Irak tendrá un coste de 46,4 millones de euros en tres meses, de los que 16 se consideran ayuda humanitaria y se computan como Ayuda Oficial al Desarrollo, según informa Europa Press.

El despliegue de las tropas en Irak irá acompañado por el repliegue de las tropas españolas en otras zonas. Para el próximo día 20 está previsto que se retire de Manás (Kirguizistán) el destacamento del Ejército del Aire allí destacado desde febrero de 2002, en el marco de la operación Libertad Duradera.

Por otra parte, IU ha pedido al Gobierno que presente ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso las pruebas que demuestran que Irak poseía armas de destrucción masiva, ante la sospecha de que han podido ser manipuladas. A este respecto, la ministra de Exteriores, Ana Palacio, aseguró ayer que la tarea verdaderamente importante que hay que acometer en Irak es la reconstrucción del país y no la localización de las armas de destrucción masiva, informa Europa Press.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003