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La policía de EE UU identifica al preso que asesinó al cura pederasta

John Geoghan murió en la cárcel donde cumplía condena de 10 años

El cura que se convirtió en símbolo del escándalo de pederastia en la Iglesia católica de Estados Unidos, John Geoghan, ha muerto en una cárcel del Estado de Massachusetts. Cumplía condena de 10 años por manosear los genitales de un niño mientras jugaban en la piscina familiar, pero estaba acusado de abusar sexualmente de más de 130 menores. Ha muerto estrangulado a manos de otro preso. El tenía 67 años y su asesino, con el que al parecer tuvo una pelea, 37. La Iglesia católica y las víctimas de sus abusos, expresaron ayer su pesar por el asesinato.

Las autoridades penitenciarias del correccional Souza-Baranowsky, al norte de Boston, investigan las circunstancias que rodearon la muerte de Geoghan. Por el momento, sólo saben que tuvo una pelea con su asesino, Joseph Druce, y que éste le estranguló. Aún con vida, trasladaron a Geoghan al hospital de la Universidad de Massachusetts donde murió una hora después.

El único dato que ha trascendido sobre la personalidad de Druce procede de unas declaraciones de su padre quien ha asegurado que el supuesto asesino de Geoghan tiene una gran aversión hacia los homosexuales.

Tanto la Iglesia católica como las víctimas de sus abusos sexuales expresaron ayer su pesar por lo ocurrido. "Era claramente un alma atormentada, un hombre enfermo y un cura depredador", afirmó ayer Scott Appleby, historiador de religión, en declaraciones a las cadenas de televisión de EE UU. "Depredador sexual" era el calificativo que más frecuentemente le aplicaron sus víctimas, 86 de las cuales zanjaron extrajudicialmente sus demandas con la archidiócesis de Boston. Recibieron una indemnización de 10 millones de dólares el año pasado.

"Muchos de mis clientes creen que hay algo escalofriante en esto", declaró ayer Mitchell Garabeldian, el abogado de más de cien personas que aseguran haber sido víctimas de los abusos de Geoghan. Su desaparición, añadió, obligará a cerrar numerosas demandas en su contra.

Víctimas vulnerables

La descripción de las compulsiones sexuales de Geoghan, detallada en los sumarios judiciales, es escalofriante. Siempre elegía a las víctimas más vulnerables. A Patrick McSorley, por ejemplo, se lo llevó al día siguiente de morir su padre a dar un paseo para consolarle. Le compró un helado y mientras conducía de vuelta a casa le empezó a tocar los genitales y a masturbarse. Su madre, desconsolada y agradecida por la ayuda, le dejó a su cargo a Patrick, que durante un tiempo fue uno de las víctimas de sus aberraciones.

Lo mismo hizo con siete niños de una familia en Forrest Hills. Maryetta Dussourd, madre soltera y pobre, agradecía la generosidad del párroco que no faltaba ni un día a su cita con los pequeños. Los llevaba de paseo, los cuidaba cuando ella tenía que salir y los acostaba de noche. Era en ese último momento cuando les tocaba y les forzaba a que le tocaran a él, normalmente mientras rezaban.

El historial de abusos de Geoghan se remonta a los primeros años después de su ordenación como sacerdote, en 1962. Todos tuvieron lugar en Boston y sus alrededores. La jerarquía eclesiástica consintió que siguiera en sus funciones a pesar de las múltiples denuncias. Hubo temporadas que lo mandaron a instituciones de rehabilitación, pero cuando salía le daban un nuevo destino perdonándole como si se tratara de un pecado en vez de un delito. No fue destituido hasta 1998. Esa permisividad e indiferencia ante el dolor de las víctimas y sus familias le costó la dimisión, el año pasado, al cardenal arzobispo de Boston, Bernard Law, una de las personalidades más influyentes de la Iglesia católica en EE UU.

El caso Geoghan fue también el detonador de la crisis de pederastia en la Iglesia de EE UU. El periódico Boston Globe fue el primero en destapar, en enero de 2002, las denuncias contra Geoghan y el encubrimiento de la archidiócesis. Le siguieron centenares de denuncias en Boston y otras 20 archidiócesis del país. Según un informe del fiscal general de Massachusetts ha habido 789 niños víctimas de sacerdotes pederastia. Sin embargo, la cifra real se acerca más a 1.000 sólo en ese área, cometidos por unos 250 sacerdotes y otros miembros seglares en los últimos 60 años.

A Geoghan lo habían recluido en un pabellón de especial seguridad de 24 celdas de la que es considerada como una de las prisiones más seguras del Estado, temiendo precisamente que fuera objeto lo que en EE UU se conoce como la moralidad de los reclusos que toleran mal los abusos contra mujeres o niños. No está claro, sin embargo, si la ira por los crímenes de Geoghan fue la motivación de su asesino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de agosto de 2003