Los tránsfugas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez impidieron anoche con sus votos que la comisión de la Asamblea de Madrid que pretendía aclarar los motivos de la deserción de ambos ex socialistas el pasado 10 de junio concluyera con un dictamen oficial. Votaron contra los tres dictámenes posibles y convirtieron en papel mojado más de 130 horas de trabajo parlamentario. El hecho de que el PP permitiera que los dos tránsfugas tuvieran voz y voto en este pleno extraordinario propició el sorprendente desenlace. El PP pretendía achacar la traición de Tamayo y Sáez a las disputas internas de los socialistas.
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Todos esperaban un voto en contra de los tránsfugas a los votos particulares del PSOE y de IU, formaciones que, en definitiva, achacan la deserción de ambos diputados ex socialistas a una trama político inmobiliaria de la que responsabilizan a los populares. Pero quedaba la posibilidad de que Tamayo y Sáez se abstuviesen en la votación del dictamen del PP, permitiendo así que la conclusión oficial de la investigación achacase la traición de ambos a disputas internas de la Federación Socialista Madrileña y al incumplimiento de los compromisos adquiridos por la actual dirección del PSOE con la corriente Renovadores por la Base, a la que pertenecen los dos tránsfugas.
Finalmente, éstos votaron también contra las conclusiones de los populares y el resultado fue el que en un principio hubiese salido de las urnas el pasado 25 de mayo para elegir un nuevo Gobierno de la Comunidad madrileña: 56 votos del PSOE e IU frente a 55 del PP. Antes, los socialistas se habían abstenido respecto al voto particular de IU, que hizo lo mismo con el del PSOE. Obviamente ambos votaron contra el dictamen de los populares, que sólo apoyaron el suyo.
El candidato socialista a presidir el Ejecutivo autonómico, Rafael Simancas, afirmó que "este final esperpéntico hace más inexcusable que nunca la intervención de la Fiscalía General del Estado en este asunto", mientras el portavoz de IU, Fausto Fernández, calificó la situación de "verdadero bochorno y de estafa a la democracia", y añadió que el PP ha recibido una parte de su "propia medicina" por haber "jugado a aprendiz de brujo en temas de mayorías y minorías y haber instrumentalizado a los tránsfugas como le ha venido bien". Por su parte, la cabeza de lista del PP, Esperanza Aguirre, aseguró que "no sabría decir" si se iba "más o menos contenta" tras la fallida votación de las conclusiones de la comisión. Reiteró que "la solución más limpia es la celebración de nuevas elecciones".
Una hora antes del pleno, Tamayo ofreció su propia versión de la investigación como portavoz del Grupo Mixto. Unas conclusiones calcadas a las del PP, tanto en contenido como en el modo de expresarlas. El tránsfuga aseguró que "ha quedado demostrado" que él y Sáez son inocentes y "la gran mentira del PSOE: la supuesta trama de corrupción político inmobiliaria". Fundamentó su espantada del 10 de junio en la "incapacidad" de Simancas para solucionar los problemas internos de la FSM. Tamayo utilizó su turno para lanzar una advertencia tanto a los "radicales" del PSOE como a los "comunistas" de IU. "Las urnas les van a pasar factura sin duda", aseguró. El tránsfuga volvió a alinearse con la tesis de los populares, a los que calificó como "los ganadores", y aseguró que "es cierto que no se ha demostrado la existencia de una trama". Los diputados de IU y PSOE (salvo el portavoz de la comisión, Modesto Nolla), abandonaron el pleno durante las intervenciones de Tamayo.
El debate se desarrolló en un tono de extrema dureza. El portavoz del PP en la comisión, Antonio Beteta, llamó a Simancas "delincuente político" por acusar "sin pruebas" a los populares. Nolla acusó a Aguirre y a su partido de mantener el mismo discurso que los tránsfugas. Esgrimió un artículo de prensa: "¿Sabe cómo me enteré de las conclusiones del PP sobre la comisión?", preguntó al banco de los populares. Y se respondió: "Pues leyendo las del propio Tamayo". Entonces se dirigió a Aguirre: "¿Cómo se puede tener esa ligereza y pretender gobernar la Comunidad de Madrid?". En su segundo turno, Tamayo llamó "traidor" tanto a Nolla como a Simancas. El tránsfuga del PSOE también aseguró que ha quedado demostrado "el espionaje telefónico y la checa de Santa Engracia", en referencia a la sede de la FSM.
En este pleno también se votó el nombre de los 40 consejeros de Caja de Madrid que la Cámara tiene derecho a enviar a la Asamblea General de la entidad financiera. Al PP le corresponden 20 consejeros, 16 al PSOE y cuatro a IU. Un informe jurídico de los servicios de la Cámara concluyó que el Grupo Mixto no tiene derecho a representante.
Lo que sí se aprobó por unanimidad fue la reforma de la Ley Electoral para subvencionar a los partidos por los gastos de buzoneo durante la campaña electoral y permitir que las nuevas elecciones se celebren en domingo aunque los plazos legales impongan que la cita sea en un día laborable. Simancas se lamentó de que esta corta y extraña legislatura sirva sólo para hacer una reforma legal para que los partidos tengan una subvención. "Los ciudadanos esperan tener unos representantes que estén a la altura", afirmó. "Hasta en tres ocasiones el PP" se negó a reformar el reglamento para impedir que los tránsfugas formen grupo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de agosto de 2003