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FÚTBOL | Segunda jornada de Liga

"Todo por el Barça"

Los 80.237 espectadores entendieron su asistencia al partido como un acto de militancia

"Más que un partido normal de Liga, era un compromiso. Había que llenar el Camp Nou", resumió con excitación Francesc Adroher, socio número 29.044 del Barça. Otro socio, Ernesto Valverde, apostilló: "Había que hacer un esfuerzo para hacer respetar al Barça". Y así, otro socio y otro y otro. Hasta sumar 80.237 aficionados -el club vendió las 12.500 localidades disponibles- que acudieron esta madrugada al Camp Nou en una jornada insólita.

La noche de fútbol fue extraña, con ingredientes festivos para captar el interés y la atención del público a una hora, las 00.05 horas, intempestiva. Pero la cosa funcionó y Joan Laporta, presidente del club, fue respaldado por los socios en su pulso con los organismos federativos. El éxito de participación estaba cantado tres horas antes del inicio. El dispositivo organizado para la ocasión resultó un reclamo extraordinario. La gente estaba encantada. Al minuto de abrirse las puertas del estadio, a las 21.15 horas, se formaron monumentales colas en las casetas donde se servía gazpacho, tabletas de chocolate y todo tipo de comida. Incluso, para no cansar al público, diez azafatas con uniformes de camareras se animaron a repartir el manjar por la explanada del estadio. Mientras que un rosario de gente se amontonaba para conseguir la bolsa del picnic nocturno, resultó curioso que La Botiga mantuviera el ritmo habitual de clientes que durante la jornada matinal. Los peñistas, llegados desde distintas comarcas, lo vivieron con entusiasmo. Más que acudir a una jornada de fútbol sirvió como acto de militancia. "Es un momento para hacer país", manifestó Adroher, natural de Vilapriu (Empordà). Adroher llegó anoche acompañado de 62 peñistas de Santa Coloma de Farners y alardeó de que acudieron al estadio para "responder al ataque" de los poderes del fútbol español. "Eso al Real Madrid, no le hubiera pasado", exclamó enojado. A Adroher como a la mayoría de los peñistas no les importó el horario del partido, ni el hecho de verse abocados a retrasar la llegada a sus domicilios hasta las las cuatro de la madrugada. "A las cinco estaremos ordeñando vacas", señalaron. "Todo por el Barça". "Los que no trabajamos, lo tenemos más fácil", comentó Salvador Ramón, peñista jubilado de Parets del Vallés.. Tampoco fallaron los militantes de Hostalric y los 12 autocares que organizaron sus peñas. Y así, desde todas los rincones de Cataluña.

Pero la expectación no estuvo centrada solo en los peñistas. La directiva respiró aliviada al final. Ni los boixos nois ni los casuals cometieron actos violentos. La junta temía una reacción en el gol norte, después de los incidentes acaecidos en el Gamper y el chantaje denunciado por Joan Laporta después de que afirmase que los radicales habían pedido dinero y entradas. Los boixos negaron haber protagonizado tal chantaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de septiembre de 2003