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NUEVAS ELECCIONES EN MADRID

El PSOE reconoce que su enemigo es la abstención

Simancas se volcará en movilizar a los "desencantados"

La repetición de los comicios en la Comunidad de Madrid el 26 de octubre por la crisis desatada debido a la deserción de los diputados Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, que traicionaron al PSOE, tiene en la abstención a su principal enemigo. Hay dos elementos que, en principio, desaniman a la participación ciudadana: son elecciones repetidas debido a una crisis política, la que sufrió la Asamblea de Madrid tras la espantada de Tamayo y Sáez, y se celebran en solitario, cuando en Madrid esos comicios suelen coincidir con las municipales de toda España y las autonómicas de las comunidades de régimen común. Los socialistas admiten que su principal enemigo es la abstención, que estiman que se situará en torno al 40%. En el PP afinan más: calculan que no acudirá a las urnas entre el 35% y el 45% de los ciudadanos con derecho a voto. La máxima abstención en Madrid se produjo en 1991: un 41%.

"Estamos un poco peor que el 25 de mayo y mucho mejor que hace cuatro años". Esta opinión de un miembro de la dirección federal del PSOE al hablar de las expectativas de su partido y de su candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, se sitúa entre las opiniones cualificadas de quien ve la botella medio llena y no medio vacía. Los hay mucho más pesimistas, e incluso deprimidos, sobre sus posibilidades en las elecciones del 26 de octubre. Y, sin duda, la abstención es el temor que más atenaza al PSOE. "Nuestro enemigo es la abstención", señalan en la ejecutiva regional después de recibir los datos de un estudio sobre participación en las elecciones madrileñas. De manera oficial se asegura que no hay encuestas pero se reconoce que hay "algunos estudios semanales" que indican por dónde van las cosas.

Y van regular, aseguran, pero fueron muy mal durante los meses de julio y agosto. "Nuestro electorado ha pasado todo el verano terriblemente enfadado y sin ningún deseo de volver a votar", señalan estos interlocutores. A medida que pasan las semanas algunas voluntades se van ablandando, siempre según el testimonio de dirigentes socialistas. Y en ese terreno es donde va a trabajar Rafael Simancas con el apoyo del secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, y de los principales barones del PSOE y con la participación del ex presidente del Gobierno Felipe González y el ex vicepresidente Alfonso Guerra.

El plan contra la abstención para movilizar a los "desencantados" que prepara Simancas se estructura por barrios y por colectivos: mayores, jóvenes, sindicatos, organizaciones sociales y asociaciones vecinales. Se pedirá perdón una y mil veces por haberles defraudado para, después, intentar convencer de que también los socialistas son "víctimas de una operación para impedir un gobierno que, sin asustar a nadie, quería y quiere beneficiar a la inmensa mayoría", según la interpretación de la dirección socialista de lo que ha ocurrido en la Comunidad de Madrid. El candidato pateará barrios y pueblos en los que la abstención ya fue muy alta el 25 de mayo: Villaverde con un 56% o Fuenlabrada con un 59%. Como réplica figura la participación del 80% del barrio de Salamanca o el 75% de Chamartín, donde el PP barre en votos. "Tenemos un problema de fidelidad de voto, pero no está escrito que las crisis no se superen", confían en el PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003