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LA POSGUERRA DE IRAK

Un atentado suicida causa nueve muertos en una comisaría de Bagdad

Es el ataque más grave en la capital iraquí desde la voladura de la sede de Naciones Unidas

Al menos dos personas en un vehículo cargado de explosivos arremetieron ayer contra una comisaría de policía en un conflictivo barrio de Bagdad causando la muerte al menos a nueve personas y heridas a varias decenas. Es el atentado más grave perpetrado en la capital iraquí -después de la voladura del edificio de la ONU, el 19 de agosto-, cuando se cumplen seis meses de la caída de Bagdad. La muerte de un soldado norteamericano en un ataque en Bakuba y el asesinato del español José Antonio Bernal culminaron una jornada aciaga.

La comisaría de policía está situada en el barrio denominado hasta la caída de Bagdad como Ciudad Sadam y rebautizada luego como Ciudad al Sader, en honor a un prestigioso clérigo chií asesinado por el régimen de Sadam. A las ocho y media de la mañana, una hora menos en la España peninsular, una camioneta de mediano tamaño embistió contra las precarias barreras que impedían el acceso al complejo, pudiendo llegar a situarse junto al edifico principal, donde estalló segundos después.

En ese momento, en el interior de la comisaría se celebraba una reunión a la que asistían la mayoría de los agentes destinados en la zona. "Se trata de una reunión diaria, pero los que hicieron esto lo sabían. Alguien les ha pasado la información", señalaba Ramid Mashi, un vecino de la zona. A pesar de estar repleta de policías, la mayoría de víctimas mortales, en concreto seis, son civiles. Entre los uniformados hay dos muertos.

Tras los primeros instantes de confusión, con ambulancias atascadas que trataban de abrirse paso hasta los restos del edificio, varios soldados estadounidenses a bordo de vehículos acorazados llegaron al lugar e intentaron establecer un cordón de seguridad, a lo que los congregados respondieron a pedradas. Inmediatamente, por toda la barriada, en la que se hacinan en precarias condiciones casi dos millones de personas, comenzaron a recorrer las calles de Ciudad al Sader, gritando consignas contra EE UU y los países occidentales y exhibiendo fusiles de asalto. Algunos vecinos aconsejaron a los extranjeros que abandonaran el lugar ante la posibilidad de que se repitieran agresiones como las sufridas por varios periodistas estadounidenses en algunas manifestaciones desde hace dos semanas.

Ciudad al Sader es un feudo controlado por los islamistas donde las tropas norteamericanas apenas entran. De entre sus calles surgieron la mayoría de los autores de los saqueos que sumieron a la ciudad en un caos apocalíptico hace seis meses. Desde hace unos diez días se vuelve a ver a vecinos de esta zona en diversos incidentes como la batalla campal registrada en la céntrica plaza de Damascohace una semana. Y las fuerzas de seguridad iraquíes contemplan como uno de los peores escenarios el que decenas de miles de desesperados vuelvan a abalanzarse sobre el resto de la ciudad. Tal vez por ello, el líder radical Moqtada al Sader, nieto del religioso que da nombre al barrio y profundamente antioccidental, hizo ayer un llamamiento a la calma. Al Sader, que con 31 años controla una milicia llamada Ejército del Mesías, elogió además la labor de los policías iraquíes. Sin embargo, no pudo evitar los incidentes. Por la noche, según informaron fuentes de esta grupo paramilitar a la agencia France Presse, miembros de esta milicia mantuvieron un tiroteo con fuerzas estadounidenses, que se saldó con un muerto entre los milicianos. Las fuentes indicaron que el incidente se produjo cuando una patrulla entró en la Ciudad al Sader.

Escalada de violencia

El atentado suicida de ayer supone un peldaño más en la ya larga escalada del terror en Irak. Desde ayer el objetivo es cualquier iraquí que tenga cualquier relación con la Administración que Washington está levantando en Irak.

La noticia de la acción suicida, del soldado muerto en Bakuba y del asesinato de un diplomático occidental, el español José Antonio Bernal, causaron inquietud en el resto de la ciudad, que cuenta con cinco millones de habitantes y donde a media mañana el tráfico era extrañamente fluido.

Además del atentado de ayer, al menos otras cinco acciones han marcado a fuego Irak desde la caída del régimen, seis meses atrás, causando más de 125 muertos, entre ellos el enviado de la ONU Sergio Vieira de Mello y el líder chií Mohamed Baquer al Hakim.

El 7 de agosto, un coche bomba explotó frente a la Embajada de Jordania en Bagdad provocando la muerte de 11 personas. El día 19, una explosión golpeó la sede de la ONU en la capital iraquí y causó la muerte a 22 personas, entre ellas Vieira de Mello y el español Manuel Martín-Oar. El 29 de agosto, un ataque contra una mezquita de Nayaf deja más de 80 muertos, entre ellos Baqer al Hakim. El 2 de septiembre, un coche bomba en Bagdad mata a un policía, y el 22 la sede de la ONU es objeto de una nueva explosión que causa un muerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003