El Ministerio francés de Educación lo está estudiando. Se trata de introducir el uniforme en los centros de enseñanza y la obligatoriedad de restablecer el trato de usted, todo ello en el contexto de las medidas de lucha contra la violencia escolar. El viceministro francés de Educación, Xavier Darcos, declaró ayer que se siente muy interesado por esas posibilidades: "Merece la pena plantearse la cuestión". El viceministro lanzó estas ideas a modo de globo-sonda, en unas declaraciones al periódico popular Le Parisien. A su juicio, las vestimentas que "señalan los orígenes" de los alumnos no corresponden al espíritu que debe reinar en las clases, donde todo el mundo ha de respetar a los demás. "No se trata de jugar al padre pudoroso", pero "la escuela no es una sala de fiestas", razonó el alto cargo.
"Hay que experimentarlo todo. Me pregunto si una camiseta con un eslogan, recordando a cada alumno que se encuentra en clase y no en la calle, podría ser una solución". Citó las Antillas y Canadá como dos lugares donde ha cambiado el clima en los centros escolares tras adoptar medidas como las descritas.
La aparición del uniforme en el sistema educativo francés puede considerarse una novedad en Europa; ni siquiera es obligatorio en el Reino Unido, donde se usa mucho. En España resultan familiares los pantalones y las faldas grises o azul marino en los colegios de titularidad católica, pero no en los vinculados al sistema público.
Según datos del Gobierno francés, el número de incidencias graves en los centros de enseñanza ha bajado el 10% en un año: el objetivo es rebajarlas a la mitad en la legislatura (cinco años). En el curso 2002-2003 se registraron 72.057 actos de violencia graves en los colegios y liceos (centros que acogen a los alumnos entre los 11 y los 16 años), frente a los 81.362 del curso precedente. La opción recomendada por el Ministerio de Educación consiste en apartar del sistema de enseñanza regular a los alumnos más conflictivos. Para ellos se está incrementando una red de clases y talleres que les están destinados especialmente.
Signos religiosos
También se debate la regulación de la exhibición de signos religiosos en las escuelas, una polémica muy viva a causa del creciente número de chicas que lleva el pañuelo islámico o un velo que les cubre completamente los cabellos y el cuello. La regla general en la República francesa, constitucionalmente laica, es que no se pueden llevar signos religiosos en los establecimientos públicos, incluidos los centros de enseñanza.
El Gobierno está indeciso respecto a la oportunidad de prohibir expresamente el velo. El número de casos conflictivos por llevar esta prenda se acercó a los 300 en 1994 y actualmente ha descendido hasta unos 150 conflictos por año en todo el territorio de Francia, según ha informado Hanifa Cherife, que ejerce la función de mediadora de la Educación Nacional para la cuestión del velo. La disminución de estos conflictos ha llevado al Gobierno a capear los incidentes que surgen, sin legislar sobre ello.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003