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Reportaje:Aulas

Enseñanza pública o privada, ¿cuál es mejor?

Los directores de dos centros discuten sobre las virtudes y los defectos de los dos modelos de educación

Francisco Rodríguez es director de primaria y secundaria desde hace cuatro años de la parte concertada del colegio privado y católico Compañía de María, en Almería, que cuenta con 1.100 alumnos sin sumar los de bachillerato. Josefa Pérez es directora del colegio de educación infantil y primaria Luis Siret, en una zona obrera próxima a La Rambla, que cuenta 410 matriculados. A pesar de esta diferencia, resulta paradójico que ambos coincidan en los principales defectos que detectan en su sistema: que los padres depositan "excesiva responsabilidad" en el colegio y que los alumnos mantienen una "dejadez del esfuerzo personal" que se ha acentuado en los últimos años.

Eso, sumado a la "falta de medios y espacios" y también a la "escasez" en los recursos humanos parece ser la tónica tanto en un modelo como en otro. "Tenemos gran escasez de recursos para salir adelante. Hay centros concertados que están cerrando unidades en otras ciudades. Y aunque no lo parezca, mantener una institución que lleva 120 años en Almería cuesta mucho", expone Rodríguez. "En ese sentido nosotros vamos a la zaga de la privada, porque se hacen reformas pero siempre son menos de las que se necesitan. En cuanto a los recursos humanos, nos hacen falta más monitores de infantil y de educación especial", interviene Pérez.

Puestos a defender un modelo u otro, Josefa Pérez se mantiene tajante: "Considero que la enseñanza pública es más social. Primero porque en el alumnado entra todo, sin discriminaciones. Por otro lado, hago una loa del profesorado, bastante comprometido y muy preparado", dice la directora del Luis Siret, que cuenta en sus aulas con un 17% de niños inmigrantes.

Su compañero discrepa: "Parto de la base de que la escuela responde a una demanda de la sociedad plural y democrática. No son modelos excluyentes y hacen una función social. Y no estoy de acuerdo con que la pública sea más social. Nosotros seguimos los mismos criterios de admisión que en la pública y los padres, en un estado aconfesional, deben tener libertad para elegir una tendencia privada determinada, ya sea musulmana, católica o budista", remacha Rodríguez.

El defecto que el director de la Compañía de María observa en la enseñanza pública es la "trasnochada dicotomía" que este modelo se "empeña" en establecer con la gestión privada. "No me gusta que nos vean como a los pudientes, los dotados de medios, los pulcros. Hay que acabar con eso", critica. "Me consta que las privadas seleccionan. Y lo digo con ejemplos concretos de casos que conozco. A un niño con educación especial le dicen que se vaya a la pública porque no tienen medios. Y no debería ser así", le responde Pérez.

Francisco Rodríguez no parece envidiar nada del sistema público, al contrario que Josefa Pérez, quien reconoce sin tapujos: "Envidio que el modelo privado tenga un alumnado que implica más a la familia. Creo que en la privada los padres están más pendientes de los niños".

Para Rodríguez, "lo mejor" de la gestión privada en su escuela viene determinado por el claustro de profesores "estable y con muchos años de permanencia en el centro. El número de horas que dedican es enorme. Tienen un modelo de educación propio enraizado en el humanismo cristiano siguiendo la premisa de nuestra fundadora: tender la mano", sostiene.

Pérez ensalza la labor de su escuela con el Plan de Apertura de Centros. "Dentro de ese plan tenemos el Aula Matinal abierta desde las 7.30 de la mañana hasta las 9.00 con dos monitores y un vigilante que evita que los niños estén solos en casa hasta la hora de entrar al cole si los padres trabajan o dejarlos con los abuelos. En ese aula se hacen actividades lúdicas y de recreo que incluye el desayuno. Aparte está el comedor escolar y todas las actividades extraescolares desde las 16.00 hasta las 20.00. Todo tiene una aspecto social porque los padres pagan según sus topes salariales. Muy pocos pagan el 100%", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003