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Daniel Alves, el lateral que quería ser delantero

Daniel Alves da Silva es un jugador bajito (1,71 metros) y delgado (64 kilos), con poco físico para la contención y demasiada tendencia ofensiva para el lateral. Cuestionado por parte de la hinchada del Sánchez Pizjuán y diana del debate en torno a su posición, el defensa brasileño del Sevilla vivió el domingo ante el Madrid su día de gloria. Desde el lateral, recibió las coberturas de Redondo y se incorporó por sorpresa al ataque. El Madrid no lo esperaba, y Alves anotó el tercer gol del Sevilla.

Nacido en Juazeiro, Brasil, hace 20 años, Daniel Alves es un defensa con alma de delantero. Comenzó su carrera como ariete en el equipo de su ciudad, donde jugaba su hermano mayor, y su padre fue delantero. Alves es el tercero de cuatro hermanos. "Cada entrenador me retrasaba. De delantero pasé a media punta, centrocampista y luego central, hasta el lateral derecho. Sólo me falta jugar de portero", dice. El Sevilla le descubrió en el Trofeo Suramericano de Punta del Este, Uruguay, en enero de 2002. "Me llamaron muchísimo la atención los dos laterales brasileños, Jean, que está ahora en el Feyenoord, y Alves. Daniel tiene mucha velocidad y verticalidad, técnicamente es exquisito, aunque ha de mejorar defensivamente", cuenta su descubridor, Antonio Fernández. "Es el típico lateral brasileño de gran recorrido, como Cafú o Roberto Carlos. Es delgadito, pero todo fibra. Chocas contra él y es una pared", añade Monchi, director deportivo del Sevilla.

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El conjunto andaluz consiguió su cesión hasta julio del 2004 por medio millón de euros, y tiene una opción de compra por 1.400.000 euros, informa Santiago F. Fuertes. Superados sus problemas de adaptación, ante el Madrid se vio la mejor versión de Alves. "Jugué como en Brasil. En España es diferente. Aquí el lateral sólo marca, y eso no me gusta. En Brasil el lateral apoya más que marca. Yo quiero subir, y por eso tuve problemas cuando llegué al Sevilla", dice Alves. A su llegada jugó de interior por delante de Njegus o Redondo, pero este curso ha retrocedido al lateral. El técnico, Joaquín Caparrós, le ha mantenido pese a las críticas, a la espera de su explosión. Lo hizo ante el Madrid. "Destaco sobre todo por mi velocidad. Es algo que un futbolista nunca puede perder", afirma Alves. Ayer viajaba a los Emiratos Árabes, donde jugará con Brasil el Mundial sub 20, que dura hasta el 18 de diciembre. Lo hará de lateral, y al ataque, como le gusta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003