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Reportaje:

"No me arrepiento"

El técnico madridista, Carlos Queiroz, se defiende diciendo que el Madrid está haciendo su mejor temporada "en años", tras la goleada recibida en Sevilla (4-1)

Poético como siempre, el técnico del Madrid, Carlos Queiroz, dijo ayer que "las lágrimas de Rubén son la expresión del sentimiento de todo el equipo". La derrota por goleada ante el Sevilla (4-1) desgastó la credibilidad del entrenador y de los dirigentes como ningún acontecimiento desde la eliminación del equipo en semifinales de Liga de Campeones contra el Juventus, la temporada pasada en Turín. A la defensiva, sonriente, a la hora de dar explicaciones el entrenador mozambiqueño esgrimió una idea básica: que desde 1996 el Madrid no ganaba tantos puntos en las 11 primeras jornadas de Liga (17). "Hasta el domingo éramos líderes", dijo.

De pronto, Queiroz, que marchaba al frente de un equipo victorioso, debió dar todo tipo de explicaciones a lo largo de una jornada que le mantuvo a raya. Al final de la tarde reconoció que si el partido se volviese a jugar no cambiaría el planteamiento. Lo hizo incurriendo en algunas contradicciones, y siempre con lirismo: "Es fácil hablar del agua que pasó debajo del puente, pero de esa ya no puedo beber. No cambiaría la alineación porque fue una decisión que respondía a criterios muy claros y objetivos. Usé a los únicos cuatro defensas de la primera plantilla que tenía disponibles [Helguera, Pavón, Bravo y Rubén], esos con los que he trabajado durante cuatro meses. Confié en ellos porque Roberto Carlos, Míchel y Miñambres estaban de baja y porque son los mejores que tenía. Si los mejores defensas estuvieran en el filial no habría lógica [en referencia al especialista Olalla, del segundo equipo, al que dejó en el banco en detrimento de Pavón]. Y en eso, tanto yo como el club, estamos de acuerdo".

"No me arrepiento de haber sentado a Rubén", aclaró el entrenador ayer. "Había que hacer algo y no podía esperar al descanso. Además, el cambio por Solari estaba previsto de antemano, en caso de ir perdiendo. Lo hice con la intención de defender con tres y subir al ataque. Si hubiera puesto a Olalla, que no tiene experiencia en Primera, ¿cómo no se iba a poner nervioso si después del primer gol muchos veteranos estaban intranquilos?".

Al regresar de Sevilla, en el avión, Florentino Pérez, el presidente del Madrid, dedicó más de diez minutos en animar a Rubén, sentado junto al futbolista. Desde el club, el canterano recibió todo tipo de palabras de apoyo. Pero se siente defraudado por el técnico. Que haya elegido sustituirle por Raúl Bravo, un lateral zurdo, le tenía más que intrigado. Desde el domingo su indignación se ha multiplicado y otros canteranos no le van a la zaga. Portillo, el primero. El delantero, que el año pasado contaba con más minutos de juego que Morientes, ahora apenas participa. Que Queiroz le tuviera calentando durante más de media hora en Sevilla, bajo la lluvia y sin jugar, le enrabietó. Ayer maldecía al técnico en la concentración de la selección sub'21.

Charla Queiroz-Pérez

Además de consolar a Rubén, Pérez habló un rato con Queiroz. El presidente tenía el semblante frío de sus horas malas. "No me he sentido regañado", aclaró luego el entrenador.

En el devaneo de discursos y contra-discursos, Queiroz llegó a contradecirse. Primero aseguró que no se arrepiente de las decisiones que tomó el domingo, y luego se fue por las ramas, con ironía, en Radio Marca: "Ni el Carlos Queiroz de ayer está de acuerdo con el Carlos Queiroz de hoy. Ninguna persona es perfecta", agregó; "yo antes hacía 50 errores por día, ahora hago 49".

Al justificar su decisión de poner a Pavón como lateral derecho, el técnico evidenció que no conoce a fondo a algunos de los canteranos de que dispone. "Todos los defensas jugaron en sus puestos naturales", aseguró Queiroz. Pavón, que siempre fue central, o mediocampista, no tenía condiciones para marcar a Reyes. De hecho, un ex compañero de Pavón en las categorías inferiores, señaló esta medida como la principal causante de la goleada en Sevilla: "Cualquiera que conozca mínimamente a Pavón sabe que sufre cuando tiene que marcar a delanteros hábiles y rápidos; su fuerte no es la velocidad. Cualquier jugador rápido habría hecho más en el lateral derecho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003