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Universidad

El fenómeno de la calidad se extiende por las universidades vascas

La UPV, Deusto y Mondragon apuestan por la mejora de sus procesos académicos y de gestión

La calidad se ha convertido en santo y seña de todo lo relacionado con las palabras "mejora" y "eficiencia" en la universidad. De unos años a esta parte, en cualquier proyecto, plan, estrategia, diseño o norma académica existe un lugar reservado para este sustantivo, adoptado experimentalmente por el mundo de la empresa a comienzos de los 90 y catapultado a fórmula mágica para solucionar todos los males de la enseñanza superior.

En el caso del País Vasco, tanto en la UPV como en la Universidad de Deusto y Mondragon Unibertsitatea, la apuesta por la extensión de los sistemas de calidad en el trabajo administrativo y académico de sus centros y servicios se hace más patente año a año. Los responsables de la expansión de este "fenómeno", tal y como lo califica uno de ellos, en las tres instituciones se esfuerzan por defender su validez como herramienta de perfeccionamiento, aunque admiten la complejidad existente incluso en la concreción de este concepto. "Su uso ha ido modificándose en los últimos 50 años. Se ha asociado calidad a infraestructuras, a recursos, a resultados, a prestigio...", señala el vicerrector de Innovación Pedagógica de la Universidad de Deusto, Aurelio Villa.

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Cada uno lo define de forma distinta. En opinión de Villa, "en el caso de la educación, calidad es la mayor capacitación posible de los alumnos". Su homóloga en la UPV, Isabel Larrakoetxea, se sirve de la figura de un círculo para representar la idea de mejora continua. "Es la capacidad de los equipos de gobierno para conseguir aquellas metas y objetivos que ellos mismos se han propuesto", resume. Juan Ignacio Igartua, director de Nuevas Actividades y Calidad de Mondragon Unibertsitaea, incide en la satisfacción del usuario: "Es cumplir con los requisitos del cliente, no sólo alumnos, también empresas y sociedad, ahora y siempre".

La plasmación de lo que algunos llaman "cultura de la calidad" se está llevando a cabo en las tres instituciones en dos planos, uno de carácter global y otro más específico. En el primer caso, los centros privados, Deusto y Mondragon, se han inclinado, siguiendo las pautas de la Fundación Europea para la Gestión de la Calidad (EFQM), por la elaboración de un modelo propio denominado de gestión de procesos: Deusto con un sistema de control interno, a través de una unidad creada al efecto, y Mondragón por medio de evaluaciones externas. "Se tiene calidad desde el momento en el que los procesos están identificados y tienen mejora continua", recalca Aurelio Villa.

Ambas universidades, al igual que la UPV, que ya en el curso 93-94 participó en el programa experimental de evaluación de calidad del sistema universitario español, están dentro del Plan de Evaluación Institucional de Titulaciones. Este es el primer paso de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad (ANECA) creada por la LOU, que persigue la implantación en la Universidad española de un modelo basado en el EFQM.

Cátedra de calidad

La UPV dispone también de una cátedra de Calidad desde 1997, además de una red de centros de gestión innovadora y de las figuras de directores de programas de calidad en cada uno de los tres campus.

En cuanto a las acciones específicas, la obtención de certificados de calidad a cargo de empresas y organizaciones públicas y privadas -que evalúan y constatan el cumplimiento de objetivos y métodos de trabajo definidos por los propios interesados- como Aenor o Euskalit ocupa un lugar primordial. En la universidad pública, cuentan con certificados ISO la Escuela de Ingenieros de Bilbao, su Laboratorio de Ingeniería Nuclear y Mecánica de Fluidos y, desde el próximo lunes, la Escuela de Náutica de Portugalete, además de la Escuela de Enfermería y la Escuela Politécnica Superior de San Sebastián. Ésta última también ostenta la Q de plata de la Fundación vasca para la Promoción de la Calidad Euskalit. Con el mismo reconocimiento se ha distinguido a Mondragon Unibertsitatea, que cuenta desde 1995 también con un certificado ISO en formación continua. Deusto espera obtenerlo a lo largo del curso para su servicio de biblioteca.

El trabajo, la dedicación y la inversión que requieren todas estas actuaciones están justificados, a juicio de los gestores de las tres universidades. Aurelio Villa lo argumenta con claridad: "Permite tomar conciencia de los elementos importantes en una organización, conocer sus virtudes y sus defectos, potenciar las primeras y corregir los últimos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003