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CUMBRE DE BRUSELAS | El debate sobre la Constitución

El presidente de Polonia se mantiene inflexible ante Schröder

El presidente de Polonia, Alexander Kwasniewski, se mantiene inflexible en defensa de la posición de su país sobre el reparto de votos en la futura Unión Europea tras su entrevista de ayer en Berlín con el canciller federal alemán, el socialdemócrata Gerhard Schröder. Kwasniewski declaró que "la dureza de la posición de Alemania y la decidida y bien fundada posición de Polonia" cierran la posibilidad de un acuerdo en la Conferencia Intergubernamental (CIG) para aprobar la futura Constitución europea que se inicia este fin de semana en Bruselas. "Si la posición de Alemania es inamovible, entonces nuestra posición también es inamovible". Kwasniewski dejó abierto un resquicio al afirmar que "una conferencia tiene su propia lógica", y tal vez se pueda lograr un aplazamiento de las decisiones sobre las controvertidas cuestiones institucionales. Polonia y España se enfrentan a los países grandes de la Unión en el reparto de votos en la futura UE.

Según Kwasniewski, "todos somos responsables de Europa", y aseguró no oponerse a revisar los acuerdos de Niza, donde el Consejo Europeo acordó conceder en el reparto de votos 29 a Alemania, 27 a España y otros tantos a Polonia. No obstante, Kwasniewski declaró ayer en Berlín que en Niza firmaron el acuerdo los 15 países de la UE, también Alemania, y en aquella reunión participó y dio su consentimiento el canciller Schröder. Según Kwasniewski, ahora los países grandes tratan de imponer su mayoría.

Los frentes parecen firmes y las posiciones muy duras. En Polonia el tono del discurso y el lenguaje político recurre incluso a viejos resentimientos antialemanes. El ministro de Exteriores polaco, Wlodzimierz Cimoszewicz, declaró en un debate de la BBC de Londres que, en nombre de los 38 millones de polacos, "estamos abiertos a discusiones, pero no a la presión política". En una clara referencia a los enfrentamientos del pasado, dijo Cimoszewicz: "Nuestro país ya pasó por esta experiencia y nunca más permitiremos que alguien nos diga lo que tenemos que hacer". En términos similares se pronunció el presidente Kwasniewski en una entrevista con la BBC, en la que amenazó con el veto polaco a la nueva Constitución europea. Sostiene Kwasniewski: "Teníamos razón en luchar por nuestra independencia. Teníamos razón en luchar contra el comunismo. Ahora tenemos razón en luchar por un buen equilibrio en la UE".

Fuentes del Gobierno alemán no ocultan su decepción y enfado por la posición de Polonia: "Alemania impulsó la ampliación de la UE y luchó por Polonia cuando otros trataban de excluirla de los países que van a ingresar ahora. Firmamos el compromiso de Niza precisamente para evitar que se aplazase tres años la ampliación". Las mismas fuentes advierten de que el rechazo del proyecto de Constitución y de la ponderación de los votos tiene una repercusión inmediata sobre el reparto de los fondos europeos: "Ahora se negocia el reparto de los votos y después vendrá el debate financiero. No se puede pretender repartir los fondos sin que antes haya quedado aclarado el reparto de votos en la toma de decisiones". Alemania rechaza la solución que propone Polonia de dejar pendiente la decisión sobre el reparto de los votos y debatirla dentro de algún tiempo: "La experiencia muestra que con un aplazamiento las cosas no se facilitan. Piensen ustedes sobre qué se discute en la primavera en Bruselas, que, por cierto, son las cuestiones financieras". Apenas una hora antes de la entrevista de Schröder y Kwasniewski, el ministro de Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, insistía en la posición alemana ante la CIG en una intervención ante el Bundestag. Fischer prefiere un fracaso de la CIG a un mal acuerdo: "No llegar a ningún acuerdo este año es mejor que un mal acuerdo que retrase e incluso obstaculice durante años el trabajo en Europa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003