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CUMBRE DE BRUSELAS | El debate sobre la Constitución

Chirac asegura que el poder que defienden España y Polonia es incompatible con la Europa ampliada

El presidente francés insiste en que "Niza pertenece al pasado"

El pulso por el poder en la UE se ha reproducido hoy con toda crudeza en el seno de la Conferencia Intergubernamental (CIG) . Al término de las primeras reuniones en Bruselas se mantienen las profundas divergencias sobre el reparto de poder entre España y Polonia, por un lado, y Francia y Alemania, por el otro.

El primero en abrir fuego ha sido el presidente francés, Jacques Chirac, que ha dicho que "las posiciones de España y Polonia no son compatibles con nuestra visión de la Europa ampliada". Chirac ha explicado que la "vocación de Europa" no es sólo ser "una unión de Estados" sino también "de pueblos", lo que supone "cierto respeto a las reglas de la democracia", en referencia al criterio demográfico que introduce la doble mayoría -decisiones adoptadas por el 50% de los Estados, con el 60% de la población-".

"Las cosas han cambiado desde Niza. Niza pertenece al pasado", ha precisado. Por ello, Chirac ha confiado en lograr un acuerdo lo más cercano posible al proyecto constitucional que presentó la Convención, presidida por el también francés Valery Giscard D'Estaing, donde quedó consagrado el sistema de la doble mayoría para la toma de decisiones en el Consejo Europeo. Un sistema que favorece a los grandes, como Alemania y Francia, y reduce la capacidad de bloqueo de países como España y Polonia. Finalmente, Chirac ha querido combatir el pesimismo que rodea la cita de Bruselas al asegurar que "la Historia de Europa es la historia de crisis superadas, y nunca se ha ido hacia atrás".

El tono de Chirac ha sido más firme incluso que el del canciller alemán, Gerhard Schroeder, poco prolífico en declaraciones públicas -a pesar de que Alemania, al ser el Estado más poblado de la Unión, resulta más beneficiado que Francia por la doble mayoría-. También ha superado en firmeza al tercer gran beneficiado: el primer ministro británico, Tony Blair. Pese a compartir un desayuno de trabajo con Schroeder y Chirac antes de la cumbre, el mandatario británico ha dado un nuevo ejemplo de su capacidad para abrir terceras vías. Se ha manifestado de entrada favorable a la doble mayoría, pero dejó claro que el Reino Unido "puede vivir" el Tratado de Niza.

Aznar, por su parte, ha mantenido la postura que ha defendido desde el mismo momento en que el presidente de la Convención, Valery Giscard D' Estaing, lanzó la propuesta de modificar el sistema de toma de decisiones. "Creemos que los acuerdos de Niza son mejores para Europa y claramente, responden al acervo y la historia de la Unión Europea", ha dicho. El presidente español, que ha mantenido entrevistas bilaterales con Blair, Schroeder y Berlusconi, pero no con Chirac, no ha valorado particularmente las palabras del inquilino del Eliseo. La réplica ha venido de la ministra de Exteriores, Ana Palacio, quien, tras precisar que no había escuchado las palabras de Chirac, ha subrayado que "nadie puede secuestrar el interés europeo" sosteniendo que su visión de Europa es la única correcta.

Berlusconi propone aplazar el debate

Horas antes de que hablara Chirac lo ha hecho el presidente de turno de la UE, el italiano Silvio Berlusconi, quien ha propuesto aplazar el debate sobre la Constitución a la próxima presidencia de Irlanda si los socios no llegan a un acuerdo sobre el sistema de voto que regirá en la Europa de los 25. Si la CIG, el escenario de debate para la Carta Magna europea, no es capaz de resolver los dos puntos pendientes, la composición de la Comisión y el sistema de voto, "la próxima presidencia, la irlandesa, no tendría que abrir los capítulos ya cerrados", ha sugerido Berlusconi, que ha señalado que las reivindicaciones de Madrid y Varsovia son "absolutamente legítimas". Sin salirse del gran litigio que dificulta la consecución de un acuerdo, Polonia ha suavizado hoy su discurso y ha asegurado que no vetará la Constitución pero pide que el debate sobre las cuotas de poder se aplace a 2009. España también es partidaria de posponer las discusiones, pero pone 2005 como límite.