Representantes de los sindicatos y de los empresarios europeos se reunieron ayer en Bruselas con la cúpula de la Unión Europea (presidente de la Comisión, presidencia italiana y futuras presidencias irlandesa y holandesa) para analizar medidas con que insuflar aliento a la decaída economía de los Quince. La reunión se produjo en una atmósfera constructiva que no evitó las discrepancias sobre lo que los empresarios equipararon con un Gulliver paralizado por una regulación excesiva, mientras los sindicatos argüían que tales ataduras son imaginarias y que aludir a ellas es una coartada para desregular sin control.
Las cumbres tripartitas son una creación reciente en las que los empresarios y trabajadores hacen llegar a finales de año a la Comisión sus puntos de vista sobre cuestiones de desarrollo económico, laboral y social. Este año, dos iniciativas de la Comisión han dado particular relevancia a la cita, subrayada por las discusiones sobre la Constitución: la Iniciativa para el Crecimiento, destinada a estimular la economía de la UE, y el llamado Informe Kok, que reclama medidas para crear más trabajo.
Todos los interlocutores estuvieron de acuerdo en lo bien fundado de ambos programas y en la necesidad de aumentar la competitividad de una Europa que, lejos de llevar camino de convertirse en la economía más dinámica del mundo en 2010, ve cómo Estados Unidos se aleja con un desarrollo vigoroso. "Crecer en Europa es difícil y costoso por el exceso de reglamentación", señaló Silvio Berlusconi tras la reunión. Le secundó el representante de la patronal europea, Unice, quien subrayó que "el 50% de la reglamentación que afecta a las empresas viene de Europa y lo que hace falta es reducir tanta norma. Hay que liberar a Gulliver".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003