Muchas de las muertes de civiles en Irak pudieron evitarse, asegura un informe de la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) sobre las tácticas militares de EE UU y el Reino Unido durante la guerra. El exhaustivo análisis afirma que el uso de municiones de fragmentación o bombas de racimo en zonas densamente pobladas y las operaciones contra los miembros del Gobierno de Sadam Husein contribuyeron a aumentar significativamente los muertos y heridos durante las tres semanas que duró el conficto.
"El Ejército usó tácticas muy cuestionables", denuncia Marc Garlasco, analista militar de HRW. Según el informe, las bombas de racimo mataron o hirieron a más de mil civiles (un tercio del total oficial), mientras las operaciones contra los mandos iraquíes causaron decenas de víctimas. Desde el 20 de marzo hasta el final de la ofensiva bélica, el 9 de abril, EE UU usó 10.782 municiones de fragmentación que contenían a su vez 1,8 millones de municiones. Algunas no estallaron, convirtiéndose en minas potenciales.
HRW envió un equipo de investigadores que trabajó sobre el terreno durante todo el mes de mayo. Visitaron 10 ciudades en las principales zonas de enfrentamiento y llevaron a cabo más de 200 entrevistas con víctimas, familiares, médicos iráquíes y responsables militares estadounidenses y británicos.
En su informe, HRW cita muchos ejemplos concretos. "En un sólo día, el 31 de marzo, ataques estadounidenses con municiones de fragmentación causaron la muerte de 33 personas e hirieron a 109 en Hilla". Los archivos de los hospitales de Hilla, Nayaf y Nasiriya demuestran que en estas ciudades, entre marzo y abril, murieron 678 personas y 1.601 resultaron heridas por el uso de estas armas.
"Los ataques aéreos fueron increíblemente precisos, excepto en un tipo de operación, las que se llevaron a cabo para matar a los líderes del Gobierno de Sadam", afirma Garlasco. "Se llevaron a cabo unas cincuenta, todas ellas un fracaso, y no se hicieron tomando muchas precauciones". El 7 de abril, un ataque contra uno de los mandos de Sadam mató a 18 personas y destruyó tres casas en el barrio de Mansur, en Bagdad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003