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Líderes europeos creen que Bush ha reabierto las heridas de la guerra en Irak

Londres y Roma defienden la exclusión de algunos países de los contratos en Bagdad

Equivocado, lamentable, vergonzoso. Son algunos de los calificativos que ha suscitado en Bruselas la decisión de Estados Unidos de limitar la concesión de contratos públicos en Irak a los países que enviaron soldados. "Es extremadamente inoportuna y supone reabrir las rencillas", dijo el comisario europeo de Asuntos Exteriores, Chris Patten, en vísperas de que la cumbre europea apruebe hoy a mediodía una declaración a favor de una "asociación constructiva, equilibrada y de amplias miras" en las relaciones transatlánticas.

Alemania y Francia se han quedado fuera de la lista del Pentágono, a diferencia del Reino Unido, Italia y España. "Me parece bastante lógico", declaró el primer ministro italiano y presidente de turno de la UE, Silvio Berlusconi. La presidencia europea no ha hecho por ahora ninguna declaración en nombre de todos los socios, y es previsible que no lo haga para no poner más en evidencia las divisiones. El Gobierno español también ha evitado pronunciarse.

"Bush siempre ha dicho que estaría feliz de poder abrir la posibilidad de colaboración si aquellos países que no han dado esta colaboración deciden hacerlo", comentó ayer Berlusconi tras conversar por teléfono con el titular de la Casa Blanca. El ministro de Exteriores británico, Jack Straw, también apoyó la decisión de la Casa Blanca. "El Congreso estadounidense tiene todo el derecho a decir cómo quiere que los dólares de sus impuestos sean gastados y, en este caso particular, a contratos reservados a sus aliados activos en Irak".

La Comisión Europea ha calificado de "error político" la decisión del Pentágono. "Es difícil de aceptar y es injustificada", sentenció el portavoz oficial del Ejecutivo comunitario. "Es una señal muy mala, justo cuando la comunidad internacional trata de lograr de modo constructivo que Irak se convierta en un país abierto, democrático, transparente y próspero", añadió.

Mucho más contundente fue Patten, quien poco antes calificó de lamentable el veto norteamericano a la participación de empresas de naciones opuestas a la guerra de Irak en la concesión de 26 contratos públicos valorados en 18.600 millones de dólares. "Medidas como éstas suponen el retorno a rencillas y divisiones que no parecen particularmente constructivas. Lo que hace falta es aunar esfuerzos y no dividir voluntades", según Patten.

La Comisión ha decidido examinar ese paquete de contratos para comprobar si violan las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Sin embargo, Bruselas precisa que no tiene intención de abrir inmediatamente un litigio. "Ya hemos tenido bastantes disputas en la OMC con EE UU", comentó ayer el portavoz del presidente Romano Prodi en referencia a los ya resueltos sobre las bananas y el acero.

París y Berlín no quieren tirar la toalla, aunque son conscientes de que el margen de recurso es escaso. Expertos juristas comunitarios creen que Washington puede sostener, en el supuesto de que algún gobierno llevara el contencioso a la OMC, razones de seguridad.

El canciller alemán, Gerhard Schröder, anuncia que Berlín va a estudiar "si una decisión así se ajusta al derecho internacional". Y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, hizo ayer una reflexión en voz alta: "Entendía que la reconstrucción de Irak era una tarea de todos". "Es normal que la concesión de contratos responda a una realidad en la que unos países han desplegado soldados que se están jugando la vida", contestó Bush, dejando abierta la puerta para quienes reconsideren su postura y respalden "los esfuerzos de la coalición". A la entrega limitada de contratos se añade la decisión de Washington de presionar a sus socios europeos y a Rusia para que condonen la deuda iraquí.

Fuentes diplomáticas consideran "demasiado sospechoso" el último gesto norteamericano respecto a sus aliados europeos coincidiendo con la recta final para aprobar la Constitución, que incluye compromisos para el desarrollo de una defensa propia europea y que tantos recelos genera en Washington. "Lejos de querer cerrar las heridas, parece como si quisieran ahondar las divisiones en las relaciones transatlánticas y reabrir las fisuras que la guerra en Irak abrió dentro de la UE", comentó un diplomático.

[El ex secretario de Estado James Baker emprenderá la próxima semana una gira por cinco países europeos para abordar la condonación de la deuda iraquí, anunció ayer la Casa Blanca, informa Efe. El viaje de Baker, a quien Bush ha encargado que renegocie la deuda externa iraquí, le llevará al Reino Unido, Rusia, Italia, Alemania y Francia].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2003